León V (agosto - septiembre 903)
Ahora las discordias dividían a todos, el clero, los senadores y el pueblo romanos. La designación de un simple párroco, como era León, en un pueblo próximo a Ardea, aparece como una solución de compromiso. El cronista Auxilio le describe como un santo admirable en su conducta privada. Pero sólo pudo reinar treinta días, pues una fracción del clero proclamó a Cristóforo (Cristóbal), cardenal presbítero del título de San Dámaso; se adueñó de Letrán por la fuerza y le consagró, enviando a León a la prisión. Cristóbal, que es considerado como antipapa, pudo sostenerse tan sólo hasta enero del 904, pues la división del clero permitió a Sergio, el electo en discordia del 898 por los antiformosianos, regresar a Roma, adueñarse de Letrán y enviarle a hacer compañía a su antecesor. León y Cristóbal murieron ejecutados, «para poner fin a su miserable condición», como oficialmente se dijo.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.