Juan IV (24 diciembre 640 - 12 octubre 642)
Dálmata, era hijo de un alto funcionario scholasticus) del exarca, de nombre Venancio, y ocupaba el cargo de archidiácono cuando fue elegido en agosto del 640. Durante cinco meses, mientras llegaba la confirmación imperial, gobernó en Roma un verdadero triunvirato que componían, con el electo, el arcipreste Hilario y el primicerio Juan. Los tres firmaron el importante documento que ordenaba a la Iglesia irlandesa atenerse al calendario romano y no seguir la costumbre judía en el cálculo de la Pascua; en el fondo se trataba de un esfuerzo para romper las reticencias que separaban la vieja cristiandad de san Patricio de la que, por esfuerzo misional romano, había llegado a establecerse entre los anglosajones. Esta segunda iglesia estaba en peligro por la muerte de Edwin y la derrota de su sucesor Oswald (633-642). Penda estaba devolviendo extensas regiones al paganismo.
El exarca probablemente esperaba que Juan IV se mostrase obediente a las órdenes imperiales suscribiendo la Ekthesis. Hizo precisamente lo contrario: reunir un sínodo en Roma (enero del 641) y condenar la doctrina del monotelismo como herética. Perdido definitivamente Egipto, Heraclio había dejado de tener interés en ella; el 11 de febrero de ese mismo año escribió a Juan IV declarando que el responsable de la Ekthesis era el patriarca Sergio. éste, sin embargo, insistió en el monotelismo, afirmando incluso que Honorio I lo había aceptado. Con gran cólera, Juan IV escribió al nuevo emperador Constantino III (641) rechazando dicha afirmación, pues lo único que Honorio había aceptado era que Cristo se hallaba preservado de los efectos de la división que aparece en la voluntad humana a causa del pecado.
El papa Juan mostró un especial afecto a la tierra que le viera nacer: envió al abad Martín con mucho dinero para rescatar cautivos dálmatas que eran víctimas de las correrías de ávaros y eslavos, y edificó en Letrán una capilla para reunir en ella las reliquias de los santos de Dalmacia. Un mosaico de dicha capilla conserva el que parece ser su retrato.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.