Gregorio XIV (5 diciembre 1590 - 15 octubre 1591)
Nicolás Sfondrati nació en el castillo de Somma Lombardo el 1 de febrero de 1535. De familia noble, era hijo de un senador milanés y de Ana Visconti. Después de estudiar derecho en las universidades de Perugia, Bolonia y Pavía, donde se doctoró, abrazó la carrera eclesiástica y Pío IV le nombró obispo de Cremona en 1560. Participó activamente en la última etapa del Concilio de Trento, donde defendió la obligación de residencia de los obispos, en oposición a las tesis romanas y en consonancia con la postura de España; se ocupó de la revisión del índice y del proyecto del decreto sobre el matrimonio. Las estrechas relaciones que mantenía con el cardenal san Carlos Borromeo, arzobispo de Milán y su metropolitano, y con san Felipe Neri, le impulsaron a seguir el camino de la reforma. De vuelta a Cremona, aplicó los decretos tridentinos, promulgados en el sínodo diocesano que celebró en 1580, realizó la vista a la diócesis, fundó el seminario y acogió en su diócesis a los teatinos y a los barnabitas. Hombre austero y piadoso, celebraba diariamente la eucaristía, ayunaba con frecuencia y dedicaba todas sus energías a la reforma de la iglesia diocesana, incluso después que Gregorio XIII le nombrase cardenal del título de Santa Cecilia el 12 de diciembre de 1583.
El cónclave que se reunió a la muerte de Urbano VII mantuvo posturas enfrentadas durante dos meses, hasta que las presiones españolas consiguieron imponer a uno de sus candidatos. El 5 de diciembre de 1590 fue elegido papa el cardenal Sfondrati, filoespañol moderado y gran amigo del cardenal Borromeo y de san Felipe Neri. Escogió el nombre de Gregorio XIV; fue coronado el día 8 y el 13 tomó posesión de la basílica de San Juan de Letrán.
En el espacio de los pocos meses que duró su pontificado hizo algunas cosas dignas de mención. Se rodeó de personas que habían abrazado los ideales tridentinos. Tomó diferentes medidas para hacer frente a la carestía y a la epidemia que azotaban al Estado pontificio; renovó la constitución de Pío V de que no fuesen enajenadas ni dadas en feudo tierras de la Iglesia y, a pesar de la oposición de los cardenales, no autorizó al duque de Ferrara, que era el último vástago de su familia, transferir a otro el principado. Sin embargo, la gran preocupación de Gregorio XIV fue Francia, asolada por las guerras de religión. El papa envió al nuncio Marsilio Landriano para pedir a los eclesiásticos y a los católicos que apoyaban a Enrique IV, protestante, que le abandonaran bajo pena de excomunión, y además organizó un ejército bajo el mando de su sobrino Hércules Sfondrati para apoyar a la Liga Católica que luchaba contra los hugonotes.
Gregorio XIV precisó la forma de realizar la visita ad limina de los obispos con la bula Onus apostolicae servitutis (15 mayo 1591), reglamentó el derecho de asilo de las iglesias, terminó de organizar las congregaciones romanas establecidas por Sixto V, instituyó una comisión para continuar la corrección de la Vulgata y apoyó al compositor Palestrina. Los capelos cardenalicios los reservó para clérigos que eran promotores de la reforma católica. A su sobrino Francisco Sfondrati le concedió la púrpura cardenalicia en una promoción especial el 19 de diciembre de 1590 y, al empeorar su salud, de largo tiempo quebrantada, le cedió grandes parcelas de poder, lo que suscitó la oposición de los cardenales, que le obligaron a reducir los poderes excepcionales que había concedido al cardenal nepote. Murió en Roma el 15 de octubre de 1591, cuando contaba 57 años de edad, y fue sepultado en la basílica de San Pedro.
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