Gregorio VIII (21 octubre - 17 diciembre 1187)
En el mismo lugar los cardenales, en un giro completo de opinión, eligieron a Alberto de Morra, canciller desde 1178 y hombre de más de setenta años. Nacido en Benevento, fundó en esta ciudad el monasterio de canónigos regulares a los cuales él pertenecía. Había sido profesor en Bolonia y legado pontificio en Inglaterra, Portugal y Dalmacia, siendo el que interviniera en la reconciliación de Enrique II después de la muerte de Becket. Autor de una Forma dictandi que pretendía mejorar el estilo de la documentación de cancillería, poseía excelentes dotes de gobierno. Pero sus electores tuvieron sobre todo en cuenta que, dado el momento duro de las relaciones, era Gregorio VIII una persona capaz de lograr la paz. Así pareció: acogió con calor a los enviados de Federico, a quienes Urbano rechazara, y dio a Enrique VI el título de «emperador electo». Pero su breve reinado de 57 días apenas le permitió esbozar dos proyectos: el de la reforma de la curia, acomodando a sus miembros a las costumbres premonstratenses, y la preparación de la cruzada. Emprendió el viaje hacia Roma por Módena, Parma y Lucca, pero al llegar a Pisa murió.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.