Signos
«Expulsarán demonios en mi nombre, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes con sus manos y, aunque beban veneno, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos se curarán.» Las «señales que acompañarán a los que crean» no son directamente religiosas (ir a la iglesia, rezar), son signos civiles, humanos, sociales, que se refieren al conjunto de la vida como elección no violenta. Expresan la capacidad de afrontar realidades adversas superándolas de una manera inofensiva, sin polémicas, en una paz total, en una paz inerme. Por eso son un formidable signo de nuestro tiempo las vocaciones a ser creadores de paz, a elegir la mansedumbre evangélica, a no devolver mal por mal, a no ofender a quien nos ofende o podría ofendernos. Es la nueva vida en Cristo, el testimonio de que Jesús es Señor de la historia y produce una nueva generación de hombres y mujeres cuya característica es la paz, la capacidad de perdón —empezando por las circunstancias más pequeñas de la vida— y no la agresividad y la polémica. Son las señales de una profecía de paz, de una actitud que neutraliza las guerras; son las señales de una profecía del desarme, que muestra la inutilidad de las armas; son las señales de una confianza en la fuerza de una verdad pacificadora y no beligerante, de unos corazones curados de los venenos de la violencia. Por tanto, nosotros, aunque tengamos que reconocer que no sabemos agarrar las serpientes con nuestras manos ni tenemos el valor de tomar el veneno, sabemos que hemos sido fortalecidos por la indefensión de Cristo, por el poder de su cruz.
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