Cristiano
Conviene que nos preguntemos: ¿quién es el cristiano normal y corriente?, ¿cuál es su función real dentro de la Iglesia? El problema no es pequeño. Por supuesto, por cristiano normal y corriente no me refiero al «mediocre», que evidentemente se traiciona a sí mismo, sino a aquel que, mediante la fe y el bautismo, lleva sobre sí la responsabilidad del sacerdocio de Cristo, sin que ésta esté encuadrada dentro del marco de una determinada institución eclesial, de tipo sacramental, canónico, pastoral u organizativo. Podríamos decir que se trata de una categoría un tanto abstracta, a partir del momento en que el cristiano normal y corriente, si no es mediocre, tiende a hacerse disponible para servicios reconocidos, empujado por la caridad. Sin embargo, considero útil que nos preguntemos cuál es su situación cuando, por cualquier circunstancia (enfermedad, situación social o cultural precaria, persecuciones, etc.), no pueda estar oficialmente en una posición relevante. Creo que ei cristiano normal y corriente es el cristiano descrito en la Carta de Pedro y en la Carta a los Romanos de Pablo: su acercamiento a Dios y el servicio que hace a los hermanos no consiste en un poder sagrado, sino que vive su bautismo en las situaciones de su vida diaria en obediencia al Padre, en el nombre de Cristo, animado por el Espíritu Santo. Todo cuanto hace (menos el pecado) es culto y sacrificio de la Iglesia, oblación ofrecida a Dios para el bien de los hombres, ofrenda grata a Dios.
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