Tesalonicenses
epístola a los, dos libros del N. T., que conforman cartas del apóstol Pablo que dirigió a recientes conversos en la Iglesia de Tesalónica, en Macedonia, desde la ciudad de Corinto. La primera epístola, escrita hacia el año 50 d. C., poco después de la fundación de la comunidad, es una homilía en cuya primera parte hace un resumen del viaje de su ayudante misionero, Timoteo, quien le trae noticias que la iglesia conformada allí sería fiel a pesar del ambiente hostil que se vivía allí, 1 Ts 1, 2-3, 13; y por tal razón Pablo se muestra alegre y agradecido. La epístola incluye los recuerdos de Pablo de su misión y obras apostólicas en Tesalónica, 1 Ts 2, 17-3, 10. Los capítulos 4 y 5 principalmente instruyen y dan directrices éticas y doctrinales.
Exhorta a los lectores a llevar una vida casta de acuerdo con el Evangelio tal y como lo habían enseñado los apóstoles, amándose los unos a los otros, dedicándose a sus propios asuntos y evitando el ocio, trabajando, para que estén preparados para cuando llegue el día del segundo advenimiento del Señor, 1 Ts 4, 1-5, 22.
La segunda epístola fue escrita ante la aparición de falsas doctrinas que afirmaban haberse producido ya la venida de Jesucristo. Pablo pide a los hermanos que no se llamen a engaño, pues la llegada del Día del Señor no es inminente, ni será antes del advenimiento del Hijo de perdición, suceso que, a su vez, estará precedido de una rebelión contra Dios. Por último, Pablo recomienda cómo aplicar disciplina a los miembros perezosos o desordenados.
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