Sunem
pueblo en la llanura de Yizreel, en el territorio de la tribu de Isacar, Jos 19, 18. En la guerra de Saúl con los filisteos, éstos acamparon en S., y derrotaron a los israelitas en la batalla del monte de Gelboé, que cierra la llanura de Yizreel al sur de S., 1 S 28, 4.
De s. era Abisag la joven y hermosa doncella que le llevaron al rey David, ya anciano, para que le diera calor; pero el rey no la conoció, 1 R 1, 1-4 y 15.
Muerto David Adonías, su hijo, pretendió tomar a Abisag, la sunamita, por esposa, y esto le costó la muerte, 1 R 2, 17-25. El profeta Eliseo pasó por S. y se alojó en casa de una mujer principal de la ciudad, la cual no tenía hijos, por ser su marido muy viejo. Eliseo le anunció que tendría uno, y lo parió al año siguiente. Este niño murió y Eliseo lo resucitó, 2 R 4, 8-37. Superstición, desviación del sentimiento religioso que hace creer en cosas falsas, temer cosas que no pueden hacer daño, o poner la confianza en otras que de nada sirven. Los pueblos con los que tuvieron que relacionarse los israelitas eran paganos, politeistas, practicantes de la magia y de la superchería en todas sus formas, oniromancia, astrología, adivinación, etc. Todo esto está prohibido en la ley, a pesar de lo cual muchas veces los israelitas cayeron en estas infidelidades para con Yahvéh. “No tendrás otros dioses fuera de mí”, dice Yahvéh, e inmediatamente prohibe al hombre hacerse imagen alguna de los seres de los cielos, de la tierra o de los que están en las aguas debajo de la tierra, Ex 20, 3-4; incluso ni del mismo Yahvéh, que en el monte Horeb se dejó oír, pero nadie lo vio, Dt 4, 15. Era costumbre de muchos pueblos hacerse incisiones, sajarse, con motivo de los duelos, lo que estaba totalmente prohibido; lo mismo que tatuarse, hacerse tonsuras, Lv 19, 28; 21, 5; Dt 14, 1; Jr 47, 5; Os 7, 14. Estas prácticas eran propias de culto a Baal, 1 R 18, 28. Otras supersticiones de los pueblos gentiles, se prohiben en la Escritura: “Guardad mis preceptos. No cruzarás ganado tuyo de diversas especies. No siembres tu campo con dos clases de grano diferentes. No uses ropa de tejidos de dos clases”, Lv 19, 19; estas mezclas eran propias de la magia.
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