León
latín leo. Mamífero carnívoro de los félidos, de cabeza grande, zarpas y uñas poderosas Sal 10, 10, dientes fuertes Jl 1, 6, pelaje pardo amarillento, emite un rugido característico Sal 22, 14; Is 5, 29; Pr 19, 12; 20, 2; Ap 10, 3, el macho se distingue por la melena. En el Antilíbano existían guaridas de leones Ct 4, 8. El l. era cazado Ez 19, 4 y 8-9, y algunos reyes tenían fosos con l., como aquel en que fue arrojado Daniel por el rey Darío Dn 6. Un hombre ante un l. es poco lo que puede hacer Am 3, 12; Is 5, 29, sin embargo, la Escritura trae varios valientes que se enfrentaron a él y lo vencieron, como Sansón Jc 14, 5-6; David 1 S 17, 32-36; Benaías, hijo de Yehoyadá, 2 S 23, 20. Hay muchas alusiones en la Escritura a este animal por su fortaleza Jc 14, 18, por eso a él se comparan Saúl y Jonatán por su fuerza 2 S 1, 23, igualmente Judas Macabeo 1 M 3, 4. El l. es imagen de la valentía, a él se compara Judá Gn 49, 9; Nm 24, 9; también Gad y Dan Dt 33, 20 y 22.
La manera como el l. acecha y se hecha sobre su víctima es usada en la Escritura como imagen del mal, por ejemplo, las malas lenguas Si 28, 23; el demonio es l. rugiente a nuestro alrededor 2 P 5, 8; el justo pide al Señor que lo libre del enemigo, como de un l., Sal 22 (21), 22. Y el Señor lo libra del l. 2 Tm 4, 17. La figura del l. es empleada para referirse al Dios que castiga Is 31, 4; Os 5, 14. El rey de Asiria deportó gentes a Samaría, a las cuales estableció en sus ciudades en lugar de los israelitas, y Yahvéh envió leones para castigarlas por su idolatría 2 R 17, 25-26.
Figuradamente cuando el exilio en Babilonia, el profeta dice que Israel es un rebaño disperso por los leones Jr 50, 17.
El l. también es imagen del poder y la autoridad de los monarcas 1 R 10 19-20; Pr 19, 12 y 20, 2.
Isaías quien al igual que los demás profetas, pronosticó calamidades a Israel por su infidelidad para con Yahvéh, también anuncia el perdón, la reconciliación con Dios, la justicia y la paz de la nueva Alianza, en la era mesiánica, paz que se extenderá hasta el reino animal cuando “el l., como el becerro, comerá paja” Is 11, 6-7 y 65, 25.
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