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Romanos 11

Nuevo Testamento (AFM 1995)

1Y me pregunto: ¿Es que ha rechazado Dios a su pueblo? ¡De ninguna manera! Que también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín.

2No ha rechazado Dios a su pueblo, al que de antemano conoció. ¿O no sabéis lo que dice la Escritura respecto de Elías, cuando interpela a Dios contra Israel?

3«Señor, han dado muerte a tus profetas, han derribado tus altares, y he quedado yo solo y atentan contra mi vida».

4Pero ¿qué le responde el oráculo divino? «Me he reservado siete mil hombres que no han doblado la rodilla ante Baal».

5Así también en este tiempo ha quedado un resto por elección gratuita.

6Pero si es por gracia, no es por las obras: de otro modo, la gracia ya no es gracia.

7Entonces, ¿qué? Que Israel no alcanzó lo que buscaba, mientras los elegidos lo consiguieron. Los demás fueron cegados,

8como está escrito: «Dioles Dios espíritu de embotamiento, ojos para no ver y oídos para no oír, hasta el día de hoy».

9Y David dice: «Conviértase su mesa en lazo y en red, en piedra de tropiezo y pago para ellos;

10oscurézcanse sus ojos para no ver, y dobla para siempre sus espaldas».

11Y digo yo: ¿Es que han tropezado para caer? ¡De ninguna manera! Sino que por su caída vino la salvación a los gentiles, de modo que aquellos se llenen de celos.

12Y si su caída es riqueza para el mundo y su mengua riqueza para los gentiles, ¡qué no será su plenitud!

13A vosotros, los gentiles, os digo: En cuanto que yo soy Apóstol de las gentes, haré honor a mi ministerio,

14a ver si provoco celos en los de mi raza y puedo salvar a algunos de ellos.

15Pues si su reprobación ha sido la reconciliación del mundo, ¿qué será su restauración sino una resurrección de entre los muertos?

16Y si las primicias son santas, también la masa; y si la raíz es santa, también las ramas.

17Y aunque algunas de las ramas fueron cortadas, y tú, siendo olivo silvestre, fuiste injertado en ellas y hecho compañero de la raíz y de la savia del olivo,

18no te engrías contra las ramas; y si te engríes, ten en cuenta que no eres tú quien sustenta la raíz, sino la raíz a ti.

19Dirás entonces: las ramas fueron cortadas para que yo fuese injertado.

20Bien, por su incredulidad fueron cortadas y tú por la fe estás en pie. No quieras saborear lo profundo, sino ten temor.

21Que si Dios no perdonó a las ramas naturales, puede que tampoco a ti te perdone.

22Considera, por tanto, la bondad y severidad de Dios: severidad con los que cayeron; para ti, bondad de Dios, si permaneces en la bondad, que si no, tú también serás cortado.

23En cuanto a ellos, si no persisten en la incredulidad, serán injertados; que poderoso es Dios para injertarlos de nuevo.

24Pues si tú fuiste cortado del que era por naturaleza olivo silvestre, para ser injertado contra naturaleza en el olivo bueno, cuánto más ellos, según su naturaleza, serán injertados en su propio olivo.

25Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no presumáis de sabios: el endurecimiento ha venido a una parte de Israel, hasta que entre la plenitud de los gentiles;

26y así, todo Israel se salvará, como está escrito: «Vendrá de Sión uno capaz de librar, que apartará las impiedades de Jacob;

27y esta será mi parte en la Alianza con ellos, cuando haya quitado sus pecados».

28En cuanto al Evangelio, son enemigos por vuestra causa; pero, según la elección, son amadísimos, por causa de sus padres,

29pues los dones y la vocación de Dios son irrevocables.

30Porque así como vosotros en otro tiempo fuisteis rebeldes a Dios y ahora habéis alcanzado misericordia por la rebeldía de ellos,

31así también ahora ellos se han rebelado con ocasión de la misericordia concedida a vosotros, de manera que también ahora ellos alcancen misericordia.

32Pues Dios dejó encerrados a todos en la rebeldía para usar con todos de misericordia.

33¡Oh profundidad de la riqueza y de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios e inescrutables sus caminos!

34Pues «¿quién conoció el pensamiento del Señor? ¿O quién fue su consejero?»

35«¿O quién le dio a Él primero, y se lo devolverá?»

36Porque de Él y por Él y en Él son todas las cosas. A Él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

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