Apocalipsis 8
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1Tras haber abierto el séptimo sello, se hizo un silencio en el cielo como de una media hora.
2Vi entonces a los siete ángeles que, de pie, están en la presencia de Dios; les fueron dadas siete trompetas.
3Vino después otro ángel que tenía un incensario de oro y se puso ante el altar; se le dieron muchos perfumes para que, junto con las oraciones de todos los santos, los ofreciera sobre el altar de oro que está ante el trono.
4Y por la mano del ángel ascendió el humo de los perfumes con las oraciones de los santos a la presencia de Dios.
5Tomó el ángel el incensario, lo llenó con brasas del altar y lo arrojó sobre la tierra; se produjeron entonces truenos, voces, relámpagos y terremotos.
6Y los siete ángeles que tenían las siete trompetas se prepararon para tocarlas.
7Tocó la trompeta el primero. Hubo entonces granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron arrojados sobre la tierra: fue abrasada la tercera parte de la tierra, abrasada quedó la tercera parte de los árboles y abrasada también fue la tercera parte de la hierba verde.
8Tocó la trompeta el segundo. Entonces algo como una gran montaña ardiendo en llamas fue arrojado al mar; la tercera parte del mar se convirtió en sangre,
9y murió la tercera parte de las criaturas del mar que tienen vida, y la tercera parte de las naves fue destruida.
10Tocó la trompeta el tercer ángel. Y cayó del cielo una estrella grande que ardía como una antorcha, y cayó sobre la tercera parte de los ríos y sobre las fuentes de agua.
11El nombre de la estrella es Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo, y muchos hombres murieron a causa de las aguas que se habían vuelto amargas.
12Tocó la trompeta el cuarto ángel. Entonces fue herida la tercera parte del sol y la tercera parte de la luna y la tercera parte de las estrellas, así que se oscureció la tercera parte de ellos y el día perdió su claridad en una tercera parte, y lo mismo la noche.
13Y vi y oí un águila que volaba por lo más alto del cielo, y decía con una fuerte voz: «¡Ay, ay, ay de los habitantes de la tierra en cuanto suenen las trompetas que los otros tres ángeles van a tocar!»