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Apocalipsis 13

Nuevo Testamento (AFM 1995)

1Vi entonces que emergía del mar una bestia, la cual tenía diez cuernos y siete cabezas, y sobre sus cuernos diez diademas, y sobre sus cabezas nombres de blasfemia.

2Esta bestia que vi se parecía a un leopardo, con sus patas como las de oso y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder, su trono y un poderío grande.

3Una de sus cabezas estaba como herida de muerte, pero su llaga mortal se curó. Y corrió admirada la tierra entera tras la bestia,

4y adoraron al dragón, porque dio el poderío a la bestia; y se postraron ante la bestia, diciendo: «¿Quién hay semejante a la bestia y quién puede luchar contra ella?»

5Le fue dada una boca que profería palabras arrogantes y blasfemias; y se le dio poder para hacerlo durante cuarenta y dos meses.

6Entonces abrió su boca para blasfemar contra Dios: para blasfemar de su nombre y de su tabernáculo y de los que moran en el cielo.

7Se le concedió hacer la guerra contra los santos y vencerlos; se le concedió también potestad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.

8Y la adorarán todos los habitantes de la tierra, aquellos cuyo nombre no está inscrito, desde el origen del mundo, en el libro de la vida del Cordero que fue sacrificado.

9Quien tenga oídos, oiga.

10Si alguno ha de ir a la cautividad, a la cautividad irá; si alguno ha de morir a espada, a espada es preciso que muera. En esto consiste la perseverancia y la fe de los santos.

11Vi después otra bestia que surgía de la tierra y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, aunque hablaba como un dragón.

12Y realiza en su presencia todo el poder de la bestia primera, haciendo que la tierra y todos sus habitantes adoren a la primera bestia, la que había sido curada de su herida mortal.

13Realiza grandes prodigios, hasta el punto de hacer bajar, a la vista de la gente, fuego del cielo a la tierra.

14Engaña a los habitantes de la tierra con los prodigios que se le concedió ejecutar en presencia de la bestia, diciendo a los habitantes de la tierra que hagan una imagen de la bestia, aquella que, teniendo la herida de la espada, sigue viva.

15Y se le concedió dar vida a la imagen de la bestia, y que hablara la imagen de la bestia y que hiciera morir a todos los que no adoran la imagen de la bestia.

16Hizo que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se hicieran una marca en su mano derecha o en su frente,

17para que nadie pueda comprar nada ni vender si no tiene la marca con el nombre de la bestia o con la cifra de su nombre.

18Aquí se requiere sabiduría: quien tenga inteligencia calcule la cifra de la bestia, pues se trata de la cifra de un hombre. Su cifra es seiscientos sesenta y seis.

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