2 Timoteo 1
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios según la promesa de la vida que hay en Cristo Jesús,
2a Timoteo, hijo querido: gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro.
3Doy gracias a Dios, a quien sirvo, como mis padres, con conciencia pura, de que de continuo —noche y día— te recuerdo en mis oraciones,
4deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de alegría.
5Guardo el recuerdo de la fe sincera que hay en ti, la cual arraigó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y estoy seguro de que también en ti.
6Por este motivo te animo a que reavives la gracia de Dios, que está en ti por la imposición de mis manos.
7Pues Dios no nos ha dado espíritu de temor, sino de fortaleza, de caridad y de templanza.
8No te avergüences, por tanto, del testimonio de nuestro Señor, ni de mí, su prisionero; antes bien, trabaja conmigo por el Evangelio, ayudado por el poder de Dios,
9que nos ha salvado y nos ha llamado con una vocación santa, no por nuestras obras, sino según su designio y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús desde la eternidad,
10y manifestada ahora con la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte e irradió la vida incorruptible por el Evangelio,
11del cual fui yo hecho predicador, apóstol y maestro.
12Por este motivo padezco incluso estas cosas, pero no me avergüenzo, pues sé a quién he creído y estoy seguro de que es capaz de conservar mi depósito hasta aquel día.
13Ten por norma la sana doctrina que oíste de mí, con la fe y la caridad que están en Cristo Jesús.
14Guarda el buen depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros.
15Sabes que se han apartado de mí todos los de Asia, entre ellos Figelo y Hermógenes.
16El Señor tenga misericordia de la familia de Onesíforo, porque me alivió muchas veces y no se avergonzó de mis cadenas,
17sino que, en cuanto llegó a Roma, me buscó con empeño y me halló.
18El Señor le conceda encontrar misericordia ante el Señor en aquel día. Y de cuántos servicios me prestó en Éfeso, tú lo sabes mejor.