1 Tesalonicenses 5
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1En cuanto a los tiempos y al momento, no necesitáis, hermanos, que se os escriba.
2Pues vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá como el ladrón en la noche.
3Cuando digan: «Paz y seguridad», entonces, de improviso, les sorprenderá la ruina, como los dolores del parto a la que está encinta, y no escaparán.
4Pero vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas para que ese día os sorprenda como un ladrón.
5Todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. No somos de la noche ni de las tinieblas.
6Así que no durmamos como los otros, sino vigilemos y seamos sobrios.
7Porque los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan.
8Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, revestidos con la coraza de la fe y de la caridad, y con el yelmo de la esperanza de salvación.
9Porque Dios no nos destinó a la ira, sino a la obtención de la salvación por nuestro Señor Jesucristo,
10que murió por nosotros para que, vivos o muertos, vivamos juntamente con él.
11Por eso, animaos mutuamente y daos ejemplo unos a otros, como ya lo hacéis.
12Os rogamos, hermanos, que tengáis en consideración a los que trabajan entre vosotros y en el Señor os presiden y amonestan.
13Tened con ellos las mayores muestras de amor en atención a su oficio. Que haya paz entre vosotros.
14También os rogamos, hermanos, esto: corregid a los indisciplinados, alentad a los pusilánimes, sostened a los débiles y acoged a todos.
15Mirad, que nadie devuelva a otro mal por mal, antes bien buscad siempre el bien entre vosotros y el de los demás.
16Estad siempre alegres y
17orad sin cesar.
18Dad gracias por todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús.
19No extingáis el Espíritu,
20no desprecieis las profecías.
21Probadlo todo, quedaos con lo bueno,
22apartaos de toda apariencia de mal.
23ue el Dios de la paz os santifique plenamente, y que todo vuestro ser espiritual alma y cuerpo se conserve sin mancha hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo.
24Fiel es quien os llama, y es también él quien lo hará.
25Hermanos, orad también por nosotros.
26Saludad a todos los hermanos con el ósculo santo.
27Os conjuro por el Señor que esta carta sea leída a todos los hermanos.
28La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con vosotros.