1 Tesalonicenses 4
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús a que, según aprendisteis de nosotros sobre el modo de vivir que agrada a Dios, tal como lo hacéis, progreséis cada vez más.
2Pues sabéis los preceptos que os dimos de parte del Señor Jesús.
3Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; que os apartéis de la fornicación,
4que cada uno de vosotros sepa poseer su cuerpo santa y dignamente,
5no abandonándose a la pasión, como hacen los gentiles que no conocen a Dios.
6Que en este punto nadie se extralimite ni engañe a su hermano, porque vengador de todo esto es el Señor, según ya os dijimos y atestiguamos.
7Pues Dios no nos llamó a la impureza, sino a la santidad.
8Por tanto, quien esto desprecia, no desprecia a un hombre, sino a Dios, que también os da su Espíritu Santo.
9Acerca del amor fraterno no tenéis necesidad de que os escriba, pues Dios os ha enseñado a amaros mutuamente.
10Y, en efecto, eso hacéis con todos los hermanos en toda Macedonia. Sin embargo, os exhortamos, hermanos, a que progreséis más aún,
11y a que os esforcéis por vivir con sosiego, ocupándoos en vuestros asuntos y trabajando con vuestras propias manos, como os lo ordenamos,
12para que viváis honestamente ante los de fuera y no deseéis cosa alguna de nadie.
13No queremos, hermanos, que ignoréis lo que se refiere a los que duermen, para que no os aflijáis como esos otros que no tienen esperanza.
14Porque, si creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios llevará consigo por medio de Jesús a los que durmieron.
15Pues esto os decimos como palabra del Señor: que nosotros, los que vivimos, los que quedemos hasta la venida del Señor, no nos adelantaremos a los que durmieron.
16Porque el mismo Señor, a la señal dada por la voz del arcángel y al son de la trompeta de Dios, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán los primeros;
17después nosotros, los vivos, los que quedemos, junto con ellos seremos arrebatados entre nubes por los aires al encuentro del Señor; y así estaremos siempre con el Señor.
18Por tanto, consolaos mutuamente con estas palabras.