1 Pedro 2
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1Alejando, por tanto, de vosotros toda malicia y todo engaño, hipocresías, envidias y todo tipo de maledicencias,
2como niños recién nacidos apeteced la leche espiritual no adulterada, para que crezcáis con ella en orden a la salvación,
3si habéis gustado qué bueno es el Señor.
4Acercándoos a él, piedra viva, desechada por los hombres, pero elegida, preciosa ante Dios.
5También vosotros, como piedras vivas, sois edificados en templo espiritual, para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales gratos a Dios por medio de Jesucristo.
6Por esto dice la Escritura: «He aquí que pongo en Sión una piedra angular, elegida, preciosa. Quien crea en ella no quedará confundido».
7Para vosotros, los que creéis, es el honor; pero para los incrédulos «la piedra que desecharon los constructores, esa se ha convertido en piedra angular»
8y «en piedra de tropiezo y roca de escándalo». En ella tropiezan quienes no creen en la palabra; para esto han sido destinados.
9Vosotros, en cambio, sois linaje escogido, sacerdocio real, nación santa, pueblo de su propiedad, para que proclaméis las grandezas de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable.
10Quienes en otro tiempo no erais pueblo, ahora sois el pueblo de Dios; los que no habíais alcanzado misericordia, ahora habéis alcanzado misericordia.
11Carísimos, os exhorto a que, como forasteros y peregrinos, os abstengáis de los deseos de la carne que combaten contra el alma.
12Tened entre los paganos una conducta ejemplar, de modo que, en lo mismo que ahora os calumnian como malhechores, cuando vean vuestras buenas obras, glorifiquen a Dios el día de la visitación.
13Someteos, por el Señor, a toda humana institución: sea al rey, como soberano;
14sea a los gobernantes, como delegados suyos, para castigo de quienes obran el mal y alabanza de quienes obran el bien.
15Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo el bien, hagáis callar la ignorancia de los insensatos.
16Comportaos como libres y no como quienes hacen de la libertad una cobertura de la malicia; esto es, como siervos de Dios.
17Honrad a todos, amad la fraternidad, temed a Dios, honrad al rey.
18Siervos, someteos con todo respeto a vuestros señores, no solo a los buenos y moderados, sino también a los severos.
19El mérito está en soportar por respeto a Dios las ofensas sufridas injustamente.
20Pues ¿qué gloria tenéis si soportáis los golpes cuando habéis pecado? Pero si haciendo el bien soportáis los sufrimientos, esto es grato ante Dios.
21Para esto fuisteis llamados, porque también Cristo padeció por vosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus huellas.
22El cual no cometió pecado ni se halló engaño en su boca.
23Ultrajado, no devolvía el ultraje; maltratado, no amenazaba, sino que se encomendaba al que juzga con justicia.
24Sobre el madero cargó con nuestros pecados en su propio cuerpo, para que muertos al pecado, viviéramos para la justicia, con cuyas heridas habéis sido sanados.
25Pues erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras almas.