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Romanos 2

La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT)

1Los judíos, a pesar de su elección, están bajo la cólera de Dios por sus pecados. Por lo cual no tienes ninguna excusa tú, hombre, quienquiera que seas, que te haces el juez: en aquello mismo en que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque haces eso mismo que condenas.

2Por otra parte, sabemos que el juicio de Dios es según verdad contra los que cometen tales pecados.

3Y tú, que condenas a quienes tal hacen y con todo lo haces tú mismo, ¿piensas escapar del juicio de Dios?

4¿O es que desprecias las riquezas de su bondad, de su paciencia y de su longanimidad, no reconociendo que esta bondad de Dios quiere llevarte al arrepentimiento?

5Por tu obstinación y por la impenitencia de tu corazón vas almacenando cólera divina para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios.

6El dará a cada uno según sus obras:

7vida eterna a cuantos, perseverando en el bien obrar, buscan la gloria, el honor y la inmortalidad;

8pero ira e indignación a los contumaces que se rebelan contra la verdad y se someten al mal.

9Tribulación y angustia para cuantos obran la maldad, primero para el judío, luego para el gentil;

10pero gloria, honor y paz para todos cuantos obran el bien, primero para el judío, y luego para el gentil.

11En Dios no hay acepción de personas.

12Los judíos, no obstante su ley, pueden ser condenados en el juicio de Dios. Todos los que pecaron sin conocimiento de la ley, sin la ley perecerán; y los que pecaron con conocimiento de la ley mosaica, por la ley serán condenados.

13Porque no los que escuchan la explicación de la ley son justos ante Dios; sino que serán justificados aquellos que la pongan en práctica.

14Y así es. Los gentiles, que no tienen ley mosaica, cuando guiados por la razón cumplen los preceptos de la ley, ellos mismos, sin tenerla, son ley para sí:

15ellos mismos demuestran la realidad de la ley escrita en sus corazones, cuando su conciencia les da testimonio de ello, y cuando sus dictámenes van proponiendo censuras o hasta mutuos elogios.

16Todo esto lo veremos el día en que Dios por medio de Jesucristo, conforme a mi mensaje evangélico, juzgue las acciones ocultas de los hombres.

17Los judíos, en posesión de la ley mosaica, pueden por esto mismo ser más inexcusables que los gentiles. Tú, que presumes de tu nombre de judío, que descansas seguro en la ley, que pones tu gloria y confianza en Dios,

18que conoces su voluntad e, instruido constantemente en la ley, sabes apreciar y escoger lo que más importa;

19tú, que crees ser guía de ciegos, luz de los que viven en las tinieblas,

20preceptor de ignorantes, maestro de menores de edad; tú, que tienes en la ley la encarnación de la ciencia y de la veracidad de Dios;

21tú, en suma, que instruyes a otros, ¿cómo no te instruyes a ti mismo? Tú, que predicas que no hay que robar, ¿robas?

22Dices que no hay que cometer adulterio, ¿y lo cometes? Abominas de los ídolos, ¿y te llevas las riquezas sagradas de sus templos?

23Tú, que pones tu gloria y confianza en la ley, deshonras a Dios con tus transgresiones de la ley;

24porque por vuestra culpa profieren los gentiles blasfemias contra el nombre de Dios, como dice la escritura.

25Los judíos por la sola circuncisión no se verán libres del juicio de Dios. Cierto que la circuncisión te vale, si practicas la ley; pero si la quebrantas, tu circuncisión es como si no fuese.

26Por otra parte, ¿no considerará Dios como circunciso al pagano que guarda los preceptos de la ley?

27Y más: los que sin estar corporalmente circuncidados cumplan la ley a la perfección, te condenarán a ti, que con toda tu letra de la ley y tu circuncisión quebrantas la ley.

28No aquel que lo es al exterior es verdadero judío; ni la que aparece fuera en la carne es verdadera circuncisión.

29El verdadero judío es aquel que lo es en su interior; y la verdadera circuncisión es la del corazón, la que es según el espíritu, no según la letra de la ley. El verdadero judío es el que merece alabanzas no de los hombres sino de Dios.

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