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Lucas 22

La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT)

1VI. Pasión y resurrección de Jesús Mesías (22-24) /par Conspiración contra Jesús y traición de Judas. Estaba ya cerca la fiesta de los Azimos, que se llama Pascua.

2Los jefes de los sacerdotes y los escribas, por el miedo que tenían al pueblo, andaban buscando ocasión oportuna para dar muerte a Jesús.

3Entretanto Satanás se apoderó de Judas, el llamado Iscariote, que era del número de los doce.

4Este fue a tratar con los jefes de los sacerdotes y prefectos del templo sobre la manera de ponerlo en sus manos.

5Ellos se vieron contentos y se comprometieron a darle cierta cantidad de dinero.

6El accedió, y comenzó a buscar oportunidad para entregárselo sin tumulto alguno. /par

7Preparativos para la cena pascual. Llegó el día de los Azimos, en que había que sacrificar la Pascua.

8Jesús mandó a Pedro y a Juan con este encargo: Id a preparar lo necesario para que comamos la Pascua.

9¿Dónde quieres que la preparemos?, le preguntaron.

10Contestóles Jesús: Así que entréis en la ciudad, os saldrá al encuentro un hombre con un cántaro de agua; seguidle hasta la casa donde entre;

11y al amo de la misma le decís: El maestro pregunta: ¿Dónde está la sala en que he de comer la pascua con mis discípulos?

12Y él os mostrará una sala grande, provista de triclinios; disponed allí lo necesario.

13Ellos se marcharon y encontraron todo como les habían dicho; y prepararon la Pascua. /par

14La cena pascual. Cuando llegó la hora, se puso Jesús a la mesa junto con los apóstoles;

15y les dijo: Con verdaderas ansias he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer;

16porque os digo que ya no la comeré hasta que alcance su cumplimiento en el reino de Dios.

17Tomó entonces el cáliz, y, después de rezar la acción de gracias, dijo: Tomad y pasadlo de uno a otro;

18porque os digo que ya no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue al reino de Dios. /par

19Institución de la eucaristía. Luego tomó el pan; y, después de dar gracias, lo partió, y se lo dio diciendo: Este es mi cuerpo que va a ser entregado por vosotros; haced esto en memoria de mí.

20Del mismo modo, después de la cena, tomó el cáliz y dijo: Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre, que será derramada por vosotros. /par

21Anuncio de la traición de Judas. Sabed que la mano del que me va a entregar está conmigo a la mesa.

22Verdad que el Hijo del hombre va camino de la muerte, según está decretado por Dios; pero ¡ay de aquel que lo va a entregar!

23Y comenzaron ellos a preguntarse unos a otros quién sería el que tal cosa iba a hacer. /par

24Discusión de los apóstoles sobre la primacía. Se suscitó entre ellos una disputa sobre quién debía ser considerado como el mayor.

25Díjoles Jesús: Los reyes de los pueblos tienen dominio sobre ellos y los que ejercen la autoridad se dan el título de bienhechores.

26No ha de ser así entre vosotros. Al contrario, el mayor de entre vosotros, que se porte como el menor; y el que preside, como el que está sirviendo.

27Porque, ¿quién es mayor, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No es verdad que quien está a la mesa? Sin embargo, yo estoy entre vosotros como quien sirve. /par

28Jesús promete la recompensa a los apóstoles. Vosotros habéis perseverado conmigo en mis pruebas.

29Por eso yo dispongo del reino en favor vuestro como mi Padre ha dispuesto de él en mi favor.

30Así comeréis y beberéis a mi mesa en mi reino y os sentaréis sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. /par

31Jesús predice las negaciones de Pedro y su conversión. /par Simón, Simón, mira que Satanás os busca para zarandearos como el trigo en la criba;

32pero yo he rogado por ti, para que no se apague tu fe. Tú, una vez convertido, sé la fortaleza de tus hermanos.

33Señor, dijo Pedro, dispuesto estoy para ir contigo a la cárcel y aun a la muerte.

34Replicóle Jesús: Mira lo que te digo, Pedro: No cantará hoy el gallo sin que antes niegues tres veces haberme conocido. /par

35Jesús predice la gran prueba que se acerca. Y les dijo: Cuando os envié sin bolsa, alforja ni sandalias, ¿os faltó alguna cosa? Nada, le respondieron.

36Pues ahora, prosiguió Jesús, el que tenga bolsa, llévela consigo, lo mismo que la alforja; y el que no las tenga, que venda su manto para comprar una espada.

37Porque os aseguro que tienen que cumplirse en mí estas palabras de la escritura: «Y fue contado entre malhechores.» En verdad, por lo que a mi vida se refiere, ya toca a su término.

38Señor, dijeron entonces; aquí tienes dos espadas. /par Bueno, basta ya, fue la respuesta de Jesús. /par

39La oración de Getsemaní. Y salió para dirigirse, como de costumbre, al monte de los Olivos, y le siguieron también los discípulos.

40Una vez que llegó a aquel lugar, les dijo: Orad para no caer en la tentación.

41Apartóse de ellos como a distancia de un tiro de piedra; y, puesto de rodillas, oró así:

42Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz. Pero no se haga mi voluntad sino la tuya.

43Se le apareció entonces un ángel del cielo infundiéndole valor.

44Y, poseído de angustia mortal, oraba con mayor intensidad, y sudó como gruesas gotas de sangre, que iban corriendo hasta la tierra.

45Levantándose de su oración, vino a los discípulos, y los encontró dormidos, vencidos como estaban por la tristeza;

46y les dijo: ¿Cómo es que estáis durmiendo? Levantaos y orad para no caer en la tentación. /par

47Prisión de Jesús. Todavía estaba hablando, cuando se presentó de improviso un tropel de gente; a su cabeza venía el que se llamaba Judas, uno de los doce, que se acercó a Jesús para darle el beso de paz.

48Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?

49Viendo los que acompañaban a Jesús lo que iba a suceder, le preguntaron: Señor, ¿les acometemos con la espada?

50Y uno de ellos dio un golpe al siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha.

51Tomando Jesús la palabra, exclamó: Dejad, basta ya. Y le tocó la oreja y se la curó.

52Y, dirigiéndose Jesús a los sacerdotes, prefectos del templo y notables del pueblo, que habían venido contra él, les dijo: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y garrotes?

53Todos los días estaba con vosotros en el templo y no pusisteis vuestras manos sobre mí; pero ésta es vuestra hora y el imperio de las tinieblas. /par

54Las negaciones de Pedro. Una vez que se apoderaron de él, lo llevaron e introdujeron en el palacio del sumo sacerdote. Pedro le seguía de lejos.

55Y como habían encendido fuego en medio del atrio y se habían sentado alrededor, Pedro se sentó también entre ellos.

56Una criada, al verlo sentado a la lumbre, fijó su atención en él, y exclamó: Este estaba también con él.

57Pedro lo negó, diciendo: Mujer, no lo conozco.

58Al poco rato, otro que lo vio exclamó: Tú también eres de ellos. Amigo, respondió Pedro, no lo soy.

59Transcurrida una hora más o menos, otro hombre insistió en lo mismo: No hay duda de que éste estaba con él, porque es galileo.

60Y Pedro respondió: Amigo, no sé lo que dices. Al instante, sin terminar él de hablar, cantó el gallo.

61Volviéndose el Señor, dirigió una mirada a Pedro, y Pedro se acordó cómo le había profetizado el Señor: Antes que cante hoy el gallo, me negarás tres veces;

62y saliendo fuera, rompió a llorar amargamente. /par

63Jesús es ultrajado. Los que guardaban preso a Jesús, hacían burla de él y lo maltrataban.

64Y, vendándole los ojos, le preguntaban: Adivina, ¿quién te ha pegado?

65Y proferían contra él otros muchos insultos. /par

66Jesús condenado ante el sanedrín. Cuando se hizo de día, se reunió el consejo de los notables del pueblo con los jefes de los sacerdotes y los escribas; condujéronle ante su tribunal,

67y le interpelaron: Si eres el Mesías, dínoslo. El les contestó: Si os digo que sí, no me creeréis;

68y, si os pregunto, no me habéis de contestar.

69Pero después de esto, el Hijo del hombre estará sentado a la diestra del Dios todopoderoso.

70Todos entonces preguntaron: Luego, ¿eres tú el Hijo de Dios? Y Jesús respondió: Decís bien. Yo lo soy.

71¿Qué necesidad tenemos ya de testigos?, exclamaron todos. Nosotros mismos lo acabamos de oír de su boca.

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