Lucas 1
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Prólogo del evangelista (1,1-4) /par Muchos en verdad han sido los que han intentado escribir la historia de los sucesos que han ocurrido entre nosotros,
2según los han transmitido quienes desde un principio fueron testigos oculares y predicadores del evangelio.
3Por eso también yo, después de haberme entregado durante largos años a una búsqueda diligente de todos los hechos, me he decidido, oh ilustre Teófilo, a ofrecértelos ordenadamente por escrito.
4Así estarás bien seguro de la veracidad de la doctrina en que has sido catequizado. /par
5I. Evangelio de la infancia (1,5-2,52) /par Anunciación del nacimiento del precursor. Al tiempo que Herodes reinaba en Judea, hubo un sacerdote llamado Zacarías, del turno de Abías, cuya mujer, de la descendencia de Aarón, se llamaba Isabel.
6Ambos eran santos a los ojos de Dios y guardaban irreprochablemente todos los mandamientos y disposiciones del Señor.
7Y no tenían hijos, por ser Isabel estéril; y los dos eran de edad avanzada.
8Uno de los días en que correspondía a su turno ejercer el ministerio sacerdotal en la presencia de Dios,
9conforme a las ceremonias del servicio divino le tocó entrar en el santuario del Señor para ofrecer el incienso.
10(Durante la oblación del incienso, todo el concurso del pueblo permanecía fuera, en oración.)
11Y se le apareció un ángel del Señor, de pie a la derecha del altar.
12A su vista quedó espantado Zacarías, y el temor se apoderó de él.
13Pero el ángel le dijo: No tengas miedo, Zacarías. Tu oración ha sido escuchada por Dios. Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Juan.
14Será tu gozo y tu regocijo; y su nacimiento será motivo de alegría para todos,
15porque será grande a los ojos del Señor. No beberá vino ni licor; y estará lleno del espíritu santo, ya desde el seno de su madre.
16Hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor, su Dios;
17y le precederá en su venida, revestido con la fortaleza de espíritu de Elías, para llevar la paz a los corazones de padres e hijos e inspirar sentimientos de virtud en los que no crean, preparando así al Señor un pueblo bien dispuesto.
18Y Zacarías preguntó al ángel: ¿Cómo voy a cerciorarme de todo esto? Porque yo soy ya viejo y mi mujer muy avanzada en edad.
19El ángel le contestó: Yo soy Gabriel y presto servicio delante de Dios. He traído la misión de hablarte y de comunicarte esta feliz nueva.
20Mira, vas a quedar mudo y no vas a poder hablar hasta el día en que tengan cumplimiento estas cosas, por no haber dado fe a mis palabras que se cumplirán a su debido tiempo.
21Entretanto estaba la gente esperando a Zacarías, y se extrañaban de que se entretuviese tanto dentro del santuario.
22Y, cuando salió, no podía pronunciar una palabra, por lo que comprendieron que había tenido alguna visión dentro del santuario. El procuraba hacerse entender por señas, pues se había quedado mudo.
23Y, cumplidos los días de su ministerio sacerdotal, se volvió a su casa.
24Después de algunos días, concibió su esposa, Isabel, que luego por cinco meses vivió en completo retiro.
25El Señor, pensaba ella, me ha concedido esta gracia cuando ha tenido a bien acabar con mi deshonra ante los hombres. /par
26Anunciación del nacimiento de Jesús Mesías. Estando ya Isabel en su sexto mes, fue enviado de parte de Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
27a una virgen desposada con un hombre, llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
28Entró el ángel en su presencia y la saludó así: /par Dios te salve, llena de gracia; el Señor es contigo. /par
29Quedóse ella perpleja, al oír tales palabras, y discurría qué podría significar aquel saludo.
30El ángel le dijo: /par No tengas miedo, María; porque has encontrado gracia /par a los ojos de Dios. /par
31Concebirás y darás a luz un hijo, a quien llamarás Jesús /par
32Será grande e Hijo del Altísimo; y el Señor Dios /par le dará el trono de David, su padre. /par
33Reinará para siempre en la casa de Jacob, y su reinado no tendrá nunca fin. /par
34María preguntó al ángel: /par ¿Cómo podrá ser esto, pues yo no conozco varón? /par Díjole en respuesta el ángel: /par El espíritu santo descenderá sobre ti, y el poder /par del Altísimo te envolverá como una nube. /par Por eso el Hijo, en ti engendrado, será santo, será Hijo de Dios. /par
36Y ya ves; ahí está tu prima Isabel, que en su vejez ha concebido también un hijo; /par y la que era estéril, ahí la tienes en su sexto mes: /par
37porque para Dios no hay ninguna cosa imposible. /par
38Entonces María exclamó: /par He aquí la esclava del Señor; que se cumpla en mí tu palabra. /par Y con esto el ángel se retiró de su presencia. /par
39Visitación de la Virgen María a Isabel. Por aquellos días se puso María en camino para dirigirse a toda prisa a la montaña, a una ciudad de Judá.
40Y entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
41Así que Isabel oyó el saludo de María, su criatura saltó de gozo en su seno. Ella quedó llena del espíritu santo;
42y en alta voz exclamó: /par ¡Bendita tú entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! /par
43¿Cómo he merecido yo que venga a mi casa la madre de mi Señor? /par
44Mira; tan pronto como tus palabras de saludo /par han resonado en mis oídos, /par ha dado la criatura saltos de contento en mi seno. /par
45Bienaventurada tú que has creído, /par porque tendrán cumplimiento en ti las promesas /par que se te han hecho de parte del Señor. /par
46María entona su canto de acción de gracias a Dios: el «Magníficat». Entonces María dijo: /par Mi alma glorifica al Señor /par
47y mi espíritu se regocija en Dios, mi salvador. /par
48Porque ha puesto sus ojos en la pequeñez de su esclava. /par Mirad: ya desde ahora me aclamarán bienaventurada todas las generaciones. /par
49Porque ha obrado en mí cosas estupendas aquel que es poderoso, /par aquel cuyo nombre es santo, /par
50aquel cuya misericordia se derrama de generación en generación /par sobre los que le sirven. /par
51Desplegó el poder de su brazo /par y aniquiló los planes de los soberbios. /par
52Derribó a los potentados de sus tronos /par y ensalzó a los humildes. /par
53Colmó de bienes a los hambrientos /par y arrojó de sí a los ricos con las manos vacías. /par
54Ha tomado bajo su amparo a Israel, su servidor, /par teniendo presentes sus designios misericordiosos /par
55—como lo había prometido a nuestros antepasados— /par para con Abraham y sus hijos por siempre jamás. /par
56María se quedó con ella unos tres meses y luego volvió a su casa. /par
57Nacimiento del precursor, Juan Bautista. Entretanto llegó a Isabel el tiempo de su alumbramiento, y dio a luz un hijo.
58Sus vecinos y parientes, enterados de la merced con que Dios la había favorecido, se congratulaban con ella. /par
59Circuncisión e imposición del nombre al precursor del Mesías. A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarle Zacarías, que era el nombre de su padre.
60Pero su madre se oponía diciendo: No, su nombre tiene que ser Juan.
61Los demás le replicaban: ¡Pero si no hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre!
62Entonces preguntaron por señas al padre cómo quería que se le llamase.
63Y él, pidiendo una tablilla de escribir, escribió estas palabras: Juan es su nombre. Con lo que todos quedaron asombrados.
64Y de repente recobró el uso de la lengua y empezó a hablar, bendiciendo a Dios.
65Con esto se apoderó el temor de todos los vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban estos acontecimientos;
66y cuantos los oían, fijaban su consideración en ellos y se decían unos a otros: ¿Qué llegará a ser este niño? Porque, en efecto, una providencia especial del Señor se manifestaba sobre él. /par
67Zacarías entona su canto de alabanza a Dios: el «Benedictus». Entonces Zacarías, su padre, quedó lleno del espíritu santo; e, inspirado por él, entonó este himno: /par
68Bendito sea el Señor, Dios de Israel; /par porque, lleno de misericordia, ha venido a redimir a su pueblo; /par
69y ha suscitado para nuestro bien un poderoso salvador de entre los descendientes de su servidor David: /par
70—así lo había prometido por boca de sus santos profetas /par que vivieron en los tiempos más antiguos;— /par
71un libertador contra el poder de nuestros enemigos y contra el poder de todos los que nos odian. /par
72De ese modo ha ejercitado su misericordia para con nuestros antepasados, /par y ha tenido presente su santa alianza, /par
73el juramento que hizo a nuestro padre Abraham de concedernos la gracia /par
74de que, libres del poder de nuestros enemigos, /par nos podamos consagrar sin temor a su servicio, /par
75practicando la virtud y los mandamientos en su presencia /par todo el tiempo de nuestra vida. /par
76Y tú, hijo mío, serás profeta del Altísimo, /par porque irás delante del Señor, /par preparándole el camino; /par
77para dar a conocer a su pueblo la salud, /par que comienza por la remisión de sus pecados. /par
78Obra es de las entrañas misericordiosas de nuestro Dios, /par por la que nos vendrá el «sol de lo alto»: /par
79para iluminar a los que yacen sumidos /par en tinieblas y sombras de muerte, /par para encaminar nuestros pasos por la senda de la paz. /par
80El niño crecía y se desarrollaba intelectualmente; y su vida transcurrió en los desiertos hasta el día en que se dio a conocer a Israel.