Hechos 3
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Curación del tullido de nacimiento. A la hora de la oración de la tarde, a eso de las tres, subían Pedro y Juan al templo.
2Había allí un hombre, tullido de nacimiento, a quien todos los días llevaban y colocaban a la puerta, llamada Hermosa, para que pidiese limosna a los que entraban en el templo.
3Este hombre, cuando vio a Pedro y Juan que estaban para entrar, les pidió limosna.
4Pedro y Juan, mirándolo fijamente, le dijeron: Míranos.
5Y él estaba atento con la esperanza de recibir alguna cosa.
6Díjole entonces Pedro: No tengo oro ni plata; pero lo que tengo, te lo doy. En el nombre de Jesús Mesías, el Nazareno, camina.
7Y, asiéndole de la mano derecha, lo levantó. Al punto cobraron vigor sus pies y tobillos;
8de un salto se puso en pie, y echó a andar, entrando con ellos en el templo por su propio pie; y brincaba y daba gracias a Dios.
9Toda la gente que le vio andar alabando a Dios
10cayó en la cuenta de que era el mismo que se sentaba a pedir limosna en la puerta Hermosa del templo; y quedaron llenos de estupor y admiración ante lo ocurrido.
11Como él no se apartaba un momento de Pedro y de Juan, toda la gente, que no salía de su asombro, corrió al pórtico, llamado de Salomón, donde se encontraban ellos.
12Discurso de Pedro al pueblo en el templo. Visto lo cual, dirigió Pedro al pueblo este discurso: Hombres de Israel, ¿a qué sorprenderos por lo ocurrido? ¿A qué viene el mirarnos tanto, como si el haber hecho andar a este hombre hubiese sido por nuestro poder o por nuestra virtud?
13El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a Jesús, su siervo, a quien vosotros entregasteis a la muerte y reprobasteis en el tribunal de Pilato, después que éste había decidido dejarlo en libertad.
14Vosotros rechazasteis al santo y al justo, y en cambio pedisteis que se os dejara en libertad a un asesino.
15Disteis muerte al autor de la vida, y Dios lo ha resucitado de entre los muertos. Testigos, nosotros.
16Y a este hombre, que veis y conocéis, por haber tenido fe, le ha dado él energía y vitalidad; y la fe, que de él viene, lo ha restablecido totalmente ante vuestros mismos ojos.
17Ahora bien, hermanos, ya sé que, lo mismo que vuestros jefes, habéis obrado con ignorancia.
18Pero de este modo Dios ha dado cumplimiento a lo que antes había anunciado por boca de todos los profetas: la pasión de su Mesías.
19Por lo tanto, arrepentíos y volveos a Dios, para que se os borren vuestros pecados.
20Así llegarán de parte del Señor los tiempos de la consolación mesiánica; y él os enviará a Jesús, a quien predestinó y constituyó Mesías para vuestra salud.
21El debe quedar en el cielo hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de la que Dios habló ya desde muy antiguo por boca de sus santos profetas.
22Y así, por una parte, dijo Moisés: El Señor, vuestro Dios, suscitará de entre vuestros hermanos para vuestra salud un profeta, como me suscitó a mí; daréis oídos a cuanto os dijere.
23Todo aquel que no escuchare a este profeta, será exterminado del pueblo.
24Por otra parte, los demás profetas a partir de Samuel, todos cuantos profetizaron, dieron también uno tras otro el anuncio de estos días.
25A vosotros, a vosotros se refieren las palabras de los profetas y las de la alianza que Dios concertó con vuestros padres, cuando dijo a Abraham: «Y en tu descendencia serán bendecidas todas las naciones de la tierra».
26Para vosotros antes que para nadie, para vuestra salud, suscitó Dios a su siervo, y os lo envió para que os colmara de bendiciones, a la vez que os apartara a todos de vuestras maldades.