Hechos 25
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Demanda de los judíos ante el procurador Porcio Festo. Festo, a los tres días de haberse posesionado de su cargo de procurador, subió de Cesarea a Jerusalén.
2Allí se le presentaron los sacerdotes y los notables de entre los judíos a exponer sus acusaciones contra Pablo; y en su animosidad le rogaron con instancia
3—pidiéndoselo como un favor— que lo hiciese venir a Jerusalén. Tenían el propósito de armarle una emboscada en el camino para quitarle la vida.
4Festo les respondió que Pablo se encontraba preso en Cesarea; que él mismo estaba para partir en breve.
5Por lo tanto, los que son de autoridad entre vosotros, añadió, bajen conmigo a acusarlo, si efectivamente es culpable de algún crimen.
6Después de haberse detenido allí sólo unos ocho o diez días, bajó a Cesarea; y al día siguiente, sentándose en su tribunal, hizo comparecer a Pablo.
7Cuando se presentó éste, los judíos, venidos de Jerusalén, se colocaron a su alrededor, alegando muchas y graves acusaciones que no podían probar de ninguna manera.
8Pablo se defendía, diciendo: Ni contra la ley de los judíos ni contra el templo ni contra el César he cometido delito alguno.
9Apelación de Pablo al César. Pero Festo, queriendo congraciarse con los judíos, se dirigió a Pablo, preguntándole: ¿Quieres subir a Jerusalén y ser juzgado allí en mi presencia de todas estas acusaciones?
10A lo que contestó Pablo: Estoy en el tribunal del César. En él debe continuar mi juicio. Ninguna injuria he inferido a los judíos, como lo sabes tú muy bien.
11Si, como dicen ellos, he cometido algún delito o algún crimen digno de muerte, no rehúso morir. Pero si no hay nada de cuanto éstos me acusan, nadie puede ponerme en sus manos. Apelo al César.
12Festo, después de consultar con los de su consejo, respondió: Has apelado al César. Al César irás.
13Información del procurador Festo al rey Agripa sobre Pablo. Algunos días más tarde, el rey Agripa y Berenice vinieron a Cesarea para saludar a Festo.
14Prolongándose allí mucho tiempo la estancia del rey, Festo puso en su conocimiento el caso de Pablo. Hay aquí un hombre, le dijo, que Félix dejó en la cárcel.
15Cuando estuve yo en Jerusalén, los sacerdotes y los notables de los judíos vinieron a presentar demanda contra él, pidiendo su condena.
16Yo les contesté que no es costumbre de los romanos condenar a nadie, cualquiera que sea, sin que al acusado se le dé oportunidad para defenderse de la acusación en presencia de los acusadores.
17Así pues, vinieron ellos aquí conmigo; y yo sin demora alguna, al día siguiente, sentándome en el tribunal, hice comparecer a ese hombre.
18Presentes a su alrededor, los acusadores no adujeron ninguna acusación sobre crímenes que yo había sospechado.
19Sólo tenían contra él algunas cuestiones referentes a su propia religión y a un tal Jesús, que ya había muerto, y del que Pablo aseguraba que estaba vivo.
20Estando yo sin saber qué partido tomar en el examen de un caso así, le pregunté si quería ir a Jerusalén para ser allí juzgado.
21Pero Pablo interpuso apelación para que su causa quedase reservada a la decisión del emperador; y yo ordené que continuase detenido hasta que pueda remitirlo al César.
22Dijo Agripa a Festo: Tendré sumo gusto en oír a ese hombre. Respondióle Festo: Mañana le oirás.
23Presentación de Pablo ante el rey Agripa. Así pues, al otro día se presentaron Agripa y Berenice con gran ostentación; entraron en la sala de la audiencia acompañados de los tribunos y de la nobleza de la ciudad; y a una orden de Festo compareció Pablo.
24Festo dijo así: Rey Agripa y todos los que estáis aquí presentes, mirad aquí a este hombre. La comunidad judía en pleno, lo mismo en Jerusalén que aquí, ha venido a pedirme justicia contra él, diciendo a grandes voces que no merece vivir más.
25Yo, por mi parte, he llegado a la conclusión de que no ha hecho nada que merezca la muerte; pero como ha apelado al César, he resuelto remitirlo allá.
26Yo no tengo nada seguro que escribir al emperador contra él. Por eso lo he hecho comparecer ante vosotros, y especialmente ante ti, rey Agripa, para que, verificado este interrogatorio, tenga yo algo que escribir.
27Me parece en verdad absurdo enviar un preso sin dar informes sobre las acusaciones que pesan sobre él.