Hechos 23
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Pablo, con los ojos fijos en el sanedrín, dijo: Hermanos, hasta hoy yo siempre me he portado con toda rectitud de conciencia ante Dios.
2El sumo sacerdote Ananías mandó a los que estaban junto a él que le hiriesen en la boca.
3Pablo entonces, dirigiéndose a él, exclamó: Dios te herirá a ti, pared blanqueada. Conque te sientas para juzgarme según la ley, y violando tú la ley ¿mandas que me hieran?
4Los presentes exclamaron: ¿Así insultas al sumo sacerdote de Dios?
5Hermanos, contestó Pablo; no sabía que era sumo sacerdote. Pues dice la escritura: No insultarás al príncipe de tu pueblo.
6Luego, conociendo Pablo que una parte del sanedrín eran saduceos y otra fariseos, exclamó en alta voz en medio de la asamblea: Hermanos, yo soy fariseo e hijo de fariseos. Por defender mi esperanza en la resurrección de los muertos me encuentro ahora procesado.
7Ante estas palabras, se originó una discusión entre saduceos y fariseos, y se dividió la asamblea.
8Porque los saduceos dicen que no hay ni resurrección ni ángeles ni espíritus; los fariseos en cambio profesan lo uno y lo otro.
9En medio de un gran barullo, se levantaron algunos doctores de la secta de los fariseos, y comunicaron la violenta polémica, protestando: No hallamos culpa alguna en este hombre. ¿Y quién sabe si le ha hablado algún espíritu o algún ángel?
10Como el alboroto iba en aumento, temiendo el tribuno que despedazasen a Pablo, ordenó que bajase la tropa; y que, sacando a Pablo de en medio de ellos, lo llevasen a la fortaleza.
11El señor conforta a Pablo. A la noche siguiente se le apareció el Señor, y le dijo: Ten ánimo. Como has dado de mí testimonio en Jerusalén, has de darlo también en Roma.
12Conjuración de los judíos para matar a Pablo. Cuando se hizo de día, tuvieron un conciliábulo los judíos, y juraron no comer ni beber hasta matar a Pablo.
13Los conjurados eran más de cuarenta.
14Estos hombres se presentaron a los pontífices y a los ancianos y les dijeron: Nos hemos juramentado solemnemente a no probar bocado hasta matar a Pablo.
15Ahora vosotros, de acuerdo con el sanedrín, indicad al tribuno que lo haga comparecer en vuestra presencia con el pretexto de examinar más a fondo su causa. Nosotros, por nuestra parte, estamos preparados para darle muerte antes de que llegue.
16El sobrino de Pablo descubre la conjuración. Pero el hijo de la hermana de Pablo se enteró de este complot. Se presentó en la fortaleza, y se lo comunicó a Pablo.
17Pablo llamó en seguida a un centurión, y le dijo: Lleva a este joven al tribuno, porque tiene algo que comunicarle.
18Lo tomó, pues, el centurión, y lo llevó al tribuno, diciéndole: El preso Pablo me ha llamado y me ha rogado que te traiga a este joven, pues tiene algo que comunicarte.
19El tribuno lo tomó de la mano, se retiró aparte, y le preguntó: ¿Qué es lo que tienes que comunicarme?
20El contestó: Los judíos se han puesto de acuerdo para pedirte que hagas comparecer mañana a Pablo ante el sanedrín con el pretexto de examinar más a fondo su causa.
21No les creas. Porque se han conjurado contra él más de cuarenta hombres de entre ellos; y se han juramentado bajo anatema a no comer ni beber hasta matarlo. Ahora están preparados, aguardando tu respuesta favorable.
22El tribuno despidió al joven con este aviso: No digas a nadie que me has revelado este asunto.
23Pablo es conducido a Cesarea ante el procurador romano Félix. Llamó en seguida a dos centinelas, y les dio esta orden: Preparad doscientos soldados para que marchen a Cesarea a las nueve de la noche; y también setenta jinetes y doscientos lanceros.
24Además aparejad cabalgaduras para que, montado y sin peligro, lleven a Pablo hasta el procurador Félix.
25Y escribió una carta en estos términos:
26Claudio Lisias al excelentísimo procurador Félix, salud.
27Te envío aquí a este hombre, que ha sido arrestado por los judíos, y ha estado a punto de ser muerto por ellos. Yo lo he sacado del peligro, acudiendo con la tropa, al enterarme de que era un ciudadano romano.
28He querido saber el crimen de que le acusan, y lo he hecho comparecer ante el sanedrín.
29Me he encontrado con que le acusan de cuestiones referentes a su ley; pero no ha cometido delito alguno que merezca la muerte o la prisión.
30Enterado de las asechanzas que preparaban contra este hombre, he resuelto al punto enviártelo, intimando también a los acusadores a que expongan su demanda en tu tribunal.
31Los soldados, conforme a las órdenes recibidas, tomaron consigo a Pablo, y lo condujeron de noche a Antípatris;
32y después, al otro día, dejando a los jinetes que fuesen escoltando a Pablo, se volvieron a su cuartel.
33Los jinetes, una vez llegados a Cesarea, entregaron la carta al procurador, y dejaron en su poder a Pablo.
34Después que leyó la carta, el procurador se informó de qué provincia era; y, al saber que de Cilicia,
35te tomaré declaración, dijo, cuando se presenten tus acusadores. Y dio orden de que guardasen a Pablo en el palacio de Herodes.