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Apocalipsis 9

La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT)

1La quinta trompeta y la plaga de langostas o espíritus infernales. Tocó la trompeta el quinto ángel; y vi una es trella caída del cielo sobre la tierra, a la que entregaron la llave del pozo del abismo.

2Abrió el pozo del abismo, y subió del pozo una humareda como la humareda de un inmenso horno, oscureciéndose el sol y el aire a causa de la humareda del pozo.

3Del humo salieron langostas sobre la tierra; y les fue dado poder como el que tienen los escorpiones terrestres.

4Y se les mandó que no hiciesen estragos en la hierba de la tierra ni en ninguna verdura ni en ningún árbol, sino en los hombres que no ostentan el sello de Dios sobre sus frentes.

5Se les dio poder, no para que los matasen, sino para que los atormentasen durante cinco meses. Y su tormento era como tormento de escorpión cuando muerde al hombre.

6En aquellos días los hombres buscarán la muerte y no la hallarán; y ansiarán morir y la muerte huirá de ellos.

7Por su forma las langostas parecían caballos equipados para la guerra; en sus cabezas ostentaban como coronas que parecían de oro; y sus rostros asemejaban rostros de hombres.

8Tenían cabellos como cabellos de mujer, y sus dientes eran como de leones.

9Llevaban corazas como corazas de hierro; y el estrépito de sus alas era como el estrépito de carros de muchos caballos que se precipitan a la batalla.

10Tenían colas y aguijones semejantes a escorpiones; y en sus colas residía el poder de herir a los hombres por cinco meses.

11Tienen sobre sí mismos por rey al ángel del abismo, cuyo nombre es en hebreo Abaddón, y en griego Apolyón.

12El primer ¡ay! ya pasó. Vienen todavía dos ¡ayes! después de éste.

13La sexta trompeta y la caballería infernal. Tocó la trompeta el sexto ángel. Y oí una voz que salía de los cuatro ángulos del altar de oro que está delante de Dios.

14Esta voz dijo al sexto ángel que tenía la trompeta: Suelta a los cuatro ángeles que están atados en el gran río Eufrates.

15Fueron sueltos los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora y para el día y para el mes y para el año, para que diesen muerte a la tercera parte de los hombres.

16El número de jinetes de este ejército de caballería era de cientos de millones. Yo oí su número.

17Y los caballos y jinetes que vi en la visión eran así: Los jinetes tenían corazas de color de fuego, de jacinto y de azufre; y las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones; y de sus bocas salía fuego y humo y azufre.

18Por efecto de estas tres plagas pereció la tercera parte de los hombres, es decir, por el fuego, por el humo y por el azufre que salía de sus bocas.

19El poder de los caballos está en su boca y en sus colas. Las colas son como serpientes, tienen cabezas y con ellas hacen estragos.

20El resto de los hombres que no fueron exterminados por efecto de estas plagas, no se arrepintieron de las obras de sus manos; no dejaron de adorar a los demonios, a los ídolos de oro y de plata y de bronce y de piedra y de madera, que ni pueden ver ni oír ni andar.

21Y no se arrepintieron de sus homicidios ni de sus supersticiones ni de sus fornicaciones ni de sus robos.

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