Apocalipsis 8
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Apertura del séptimo sello y silencio en el cielo. Cuando el cordero abrió el séptimo sello, se hizo un silencio en el cielo como de media hora.
2Acto 2.º: Visión de las siete trompetas (8,2-11,18) Escena introductoria: Las oraciones de los santos y el fuego del altar. Vi a los siete ángeles que están en la presencia de Dios. Y se les dieron siete trompetas.
3Vino otro ángel y se puso en pie junto al altar, con un incensario de oro. Y se le dio gran cantidad de incienso para que lo ofreciese en representación de las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro, que está delante del trono.
4Y el humo del incienso en representación de las oraciones de los santos subió de mano del ángel a la presencia de Dios.
5Tomó entonces el ángel el incensario, lo llenó con fuego del altar, y lo arrojó sobre la tierra. Y hubo truenos, estrépito, relámpagos y terremoto.
6Los siete ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas.
7Las cuatro primeras trompetas y sus estragos en la tierra. Tocó el primero la trompeta; y hubo pedrisco y fuego mezclados con sangre, que fueron arrojados sobre la tierra. La tercera parte de la tierra quedó abrasada; quedó abrasada la tercera parte de los árboles; y toda la hierba verde se abrasó.
8Tocó el segundo ángel la trompeta. Y algo así como una ingente montaña, ardiendo en llamas, fue arrojada al mar. Convirtióse en sangre la tercera parte del mar;
9murió la tercera parte de los seres vivos que hay en el mar; y la tercera parte de las naves fue destruida.
10Tocó la trompeta el tercer ángel; y cayó del cielo una enorme estrella, que ardía como una tea; y cayó sobre la tercera parte de los ríos y sobre las fuentes de las aguas.
11El nombre de esta estrella es «Ajenjo». Convirtióse en ajenjo la tercera parte de las aguas; y muchos de los hombres murieron a consecuencia de las aguas, porque se habían vuelto amargas.
12Tocó el cuarto ángel la trompeta; y fue herida la tercera parte del sol, la tercera parte de la luna y la tercera parte de las estrellas. Con eso se entenebreció la tercera parte de los astros; el día no brilló en una tercera parte de su duración e igualmente la noche.
13Pausa. Triple lamentación por las tres últimas trompetas. Y tuve otra visión. Y oí un águila que volaba en lo más alto de los cielos, clamando con poderosa voz: ¡Ay, ay, ay de los habitantes de la tierra cuando suenen las trompetas de los tres ángeles que están ya para sonar!