2 Corintios 7
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Así pues, carísimos, en posesión de estas promesas, purifiquémonos de toda mancha de cuerpo y de espíritu; y vayamos realizando el ideal de la santidad en el temor de Dios.
2Invitación de Pablo a una amplia generosidad. Dadnos amplio lugar en vuestro corazón. A nadie hemos agraviado, a nadie hemos perjudicado, de nadie nos hemos aprovechado.
3No lo digo para haceros ningún reproche. Ya antes os dije que os llevamos dentro de nuestro mismo corazón, unidos en vida y en muerte.
4Tengo grandísima confianza con vosotros, motivos verdaderos de gloria. Lleno estoy de consuelo, rebosante de gozo por encima de toda nuestra tribulación.
5Noticias consoladoras traídas por Tito sobre los efectos de la carta «intermedia». Y así es en verdad. Después que llegamos a Macedonia, no tuvimos un momento de reposo en nuestra flaqueza; todo fueron tribulaciones: conflictos por fuera, temores por dentro.
6Pero el Dios que consuela a los afligidos, nos consoló con la llegada de Tito;
7y no sólo con su llegada, sino también con el consuelo que él había reportado por causa vuestra; él mismo nos refirió los grandes deseos que teníais de verme, vuestro disgusto por lo sucedido y vuestro amor por mí. Todo esto acrecentó mi gozo.
8Porque, si os disgusté con aquella epístola, no me pesa; y aunque estaba antes pesaroso —ya veo que aquella epístola os causó un momentáneo disgusto—
9ahora estoy contento. Y contento, no por el disgusto que tuvisteis, sino por el arrepentimiento que os trajo. Os afligisteis tal como agrada a Dios, de modo que no recibisteis daño alguno de nuestra parte.
10La aflicción según Dios produce en efecto un arrepentimiento saludable, en que no cabe el pesar. En cambio, la aflicción según el mundo, produce la muerte.
11Y así es. Eso mismo de afligiros según agrada a Dios, ved qué gran interés ha suscitado entre vosotros. Y no sólo esto; también ha suscitado vuestras disculpas, vuestra indignación por lo sucedido, vuestro temor, vuestra afección por mí, vuestro celo, vuestro castigo al culpable. En todo habéis demostrado ser inocentes en este asunto.
12Así que, si yo os escribí, no fue por el ofensor ni por el ofendido; sino para que se viese entre vosotros el interés que nos mostráis delante de Dios.
13Esto nos ha llenado de consuelo. Y además de esto, recibimos otro mayor con el gozo de Tito, que ha quedado encantado de todos vosotros.
14Si ante él me he sentido ufano de vosotros, no he quedado avergonzado. Todo lo contrario. Así como en todas las cosas os dijimos la verdad, así nuestra ufanía ante Tito resultó también verdadera.
15Su afecto por vosotros es mucho mayor ahora, cuando se acuerda de vuestra sumisión y de la religiosa solicitud con que le recibisteis.
16Me alegro de poder contar para todo con vosotros.