2 Corintios 11
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›12.º) Pablo se ve obligado a tejer su propia apología (11,1-12,18) Pablo presenta sus excusas. ¡Oh, si tuvieseis un poco de paciencia con mis desatinos! Pero aguantadme, por favor.
2Sabed que tengo celos de vosotros, pero celos a lo divino. He hecho lo posible para desposaros con un solo esposo, para llevaros como casta virgen a Cristo.
3Pero temo que, como la serpiente engañó con su astucia a Eva, pervierta también vuestras mentes, apartándolas de la inocencia y santidad debidas a Cristo.
4Porque, si os viene alguno predicando un Jesús distinto del que os hemos predicado o hace que recibáis un espíritu diverso del que habéis recibido o un evangelio diferente del que habéis abrazado, seguro que lo aguantaríais bien.
5Con todo, creo que en nada soy inferior a esos «archiapóstoles».
6Que si de poca pericia en el arte de bien decir, no soy tal en la ciencia de Dios; y bien os la hemos dado a conocer a todos y bajo todos los aspectos.
7Se gloría de su desinterés. ¿O consiste acaso mi falta en que, abajándome por vuestro encumbramiento, os anuncié gratis el evangelio de Dios?
8Empobrecí a otras iglesias, aceptando asignación de ellas para poder serviros;
9y, estando entre vosotros, y necesitado, no fui gravoso a nadie. Mi penuria la remediaron los hermanos venidos de Macedonia. Y en todas las cosas me guardaré bien de seros gravoso.
10Por la verdad de Cristo que en mí reside: No se verá coartada mi gloria en las regiones de Acaya.
11Y, ¿por qué? ¿Porque no os amo? Dios sabe que sí.
12Pues bien, tal como ahora lo hago, lo continuaré haciendo. Así cortaré toda ocasión a los que bien quisieran tener una de poder ser como nosotros en el apostolado de que se glorían.
13Esos tales son falsos apóstoles, saboteadores, que se disfrazan de apóstoles de Cristo.
14Y no es maravilla, cuando el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz.
15Por consiguiente, no es mucho que sus ministros se disfracen también de ministros de la justificación. Su fin corresponde a sus obras.
16Presenta nuevas excusas. Una vez más os digo: No penséis que soy un fatuo. Con todo, aceptadme como a tal, y permitidme que me gloríe un poco.
17Lo que voy a decir, no lo voy a decir según el espíritu del Señor, sino como uno que desvaría por motivos de vanagloria.
18Ya que muchos se glorían de sus buenas cualidades, me gloriaré yo también.
19Soportáis, en verdad, de buena gana a los insensatos, siendo sensatos como sois.
20Porque sufrís a cuantos os esclavizan, a cuantos os devoran, a cuantos se aprovechan de vosotros, a cuantos os tratan con altivez, a cuantos os hieren en el rostro.
21Con rubor lo confieso: Os hemos tratado con demasiada consideración. De todo cuanto un cualquiera se atreve a alardear (hablo como hablaría un fatuo), me atrevo yo también a jactarme.
22Se gloría de sus sufrimientos y de su labor apostólica. ¿Que son hebreos? También yo. ¿Que son israelitas? También yo. ¿Descendientes de Abraham? También yo.
23¿Ministros de Cristo? (Voy a decir una fanfarronada): Más lo soy yo. Por más trabajos; por más encarcelamientos; por muchísimos más palos; por tantísimas veces que he estado en peligro de muerte.
24Cinco veces recibí de los judíos cuarenta azotes menos uno.
25Tres veces fui golpeado con varas. Una vez fui lapidado. Tres veces sufrí naufragio. Un día y una noche pasé sobre las olas.
26He vivido en un continuo caminar, con peligros en los ríos, con peligros de bandidos, peligros de parte de mis compatriotas, peligros de parte de los paganos, peligros en poblado, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos;
27con trabajos y fatigas, con muchas noches sin dormir, con hambre y sed, con ayunos frecuentes, con frío y desnudez.
28Y pasando por alto otras cosas, la concurrencia diaria de los fieles, mi preocupación por todas las iglesias.
29¿Quién sufre angustias sin yo compartirlas? ¿Quién es impugnado por el enemigo sin que esté yo en ascuas?
30Si debo continuar gloriándome, me gloriaré de lo que es producto de mi debilidad humana.
31El Dios y Padre de Jesús, el Señor —que sea bendito por siempre jamás— sabe que no miento.
32En Damasco el etnarca del rey Aretas había puesto guardia en la ciudad con el propósito de apoderarse de mí;
33yo tuve que ser descolgado por una ventana muralla abajo, metido en una espuerta. Así escapé de sus manos.