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2 Corintios 10

La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT)

1III. Apología personal de Pablo contra los judaizantes (10,1-13,10) 1.º) Potestad apostólica de Pablo (10,1-18) Pablo responde a las críticas de debilidad en su actuación. Yo mismo en persona, Pablo, os lo pido por la mansedumbre y bondad de Cristo; yo, que «cara a cara soy humilde, pero cuando ausente, soy tan osado» con vosotros,

2os lo suplico: No me obliguéis a que cuando esté entre vosotros, actúe con la osadía con que pienso resueltamente intervenir contra algunos. Estos tales se figuran que procedemos por miras humanas e interesadas.

3Aunque vivimos vida de flaqueza, no luchamos con armas de impotencia.

4Las armas de nuestra milicia no son armas de fragilidad humana, sino de potencia divina, como para derribar fortalezas. Vamos desbaratando ardides

5y demoliendo todo baluarte que se yergue contra la ciencia de Dios; vamos sometiendo todo entendimiento a la disciplina de Cristo,

6y estamos prontos para castigar toda indisciplina, una vez que hayamos completado vuestra sumisión.

7Reivindica su dignidad de cristiano y de apóstol. Sólo veis lo que aparece al exterior. Si alguno está convencido de que es de Cristo, piense también lo siguiente: Que lo mismo que él es de Cristo, lo somos también nosotros.

8Y, aunque yo me haya excedido algo en gloriarme del pleno poder que el Señor nos dio para edificación y no destrucción vuestra, no me voy a arrepentir de ello.

9Así no parecerá que lo que busco es amedrentaros con mis epístolas;

10porque las epístolas, dicen algunos, son duras y fuertes; pero él es de poca presencia y un pobre orador.

11Piensen esos individuos que, tal como somos de palabra en nuestras epístolas cuando estamos ausentes, lo seremos también de obra cuando nos presentemos ahí.

12Rechaza la acusación de ambición: Los corintios caen dentro de su campo de apostolado. De hecho, nosotros no nos atrevemos a igualarnos ni a compararnos con esos que proclaman tan alto sus propios méritos. En verdad que, al medirse a sí mismos y compararse consigo mismos, obran como unos necios.

13Nosotros, en cambio, no nos gloriaremos desmedidamente, sino según la medida que nos ha dado Dios de nuestro campo de apostolado, medida que llega incluso a vosotros.

14Y así es en efecto. No como esos que no pueden alcanzarnos, nos extendemos más allá de nuestros límites. En realidad llegamos los primeros a vosotros en la predicación del evangelio de Cristo.

15Decir esto no es gloriarnos indebidamente de los frutos de fatiga ajena; y, según vaya progresando vuestra fe, esperamos ir a más entre vosotros, dentro de nuestro campo de apostolado, y cada vez más,

16hasta evangelizar más allá de vuestras fronteras, sin venir a gloriarnos de lo ya laborado en campo ajeno.

17El que se gloría, que se gloríe en el Señor.

18Porque no queda acreditado como bueno aquel que a sí mismo se alaba, sino aquel a quien alaba el Señor.

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