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1 Corintios 15

La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT)

14.º) De la resurrección gloriosa de los cristianos (15,1-58) El hecho de la resurrección de Cristo y sus pruebas. Os quiero traer, hermanos, a la memoria el mensaje evangélico que os prediqué; el que abrazasteis, el mismo en que os mantenéis firmes todavía,

2y el mismo por el que estáis en camino de salud, si, como supongo, lo retenéis tal como yo os lo prediqué. (De lo contrario abrazasteis inútilmente la fe.)

3En primer lugar os comuniqué el mensaje que yo mismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, según las escrituras;

4y que fue sepultado; y que, resucitado al tercer día, vive, según lo anunciaban también las escrituras.

5Que se apareció a Cefas y luego a los doce.

6Después se dejó ver de más de quinientos hermanos a la vez, la mayoría de los cuales viven todavía, aunque algunos han muerto.

7Después se apareció a Santiago, y luego a todos los apóstoles.

8Por último, se apareció también a mí, como a un aborto.

9Yo soy el menor de los apóstoles, indigno de ser apóstol, por haber perseguido a la iglesia de Dios.

10Mas por la gracia de Dios soy lo que soy; y la gracia que me concedió, no quedó infecunda en mí. He trabajado con más afán que todos ellos, aunque no yo sino la gracia de Dios conmigo.

11En conclusión: Tanto yo como ellos predicamos así; y ésta es la fe que abrazasteis.

12La resurrección de Cristo implica necesariamente la de los cristianos porque están incorporados a él. Y, si predicamos de Cristo que vive resucitado de entre los muertos, ¿cómo algunos de vosotros decís que no habrá resurrección de los muertos?

13Si no hay resurrección de los muertos, ni Cristo vive resucitado.

14Y, si Cristo no vive resucitado, falsa es nuestra predicación, falsa es vuestra fe.

15Y hasta resulta que somos falsos testigos de Dios, porque contra Dios testificamos que resucitó a Cristo, siendo así que no lo resucitó, si de hecho los muertos no resucitan.

16Y, si realmente los muertos no resucitan, ni Cristo vive resucitado.

17Y, si Cristo no vive resucitado, es pura ilusión vuestra fe: estáis en vuestros pecados todavía.

18Y en consecuencia hasta los cristianos que han muerto están perdidos.

19Si sólo para esta vida tenemos puesta la esperanza en Cristo, somos los más desgraciados de todos los hombres.

20Pero no es así, Cristo vive resucitado de entre los muertos, como primicias de los que están muertos.

21La resurrección de los cristianos en el triunfo de Cristo. ¿Porque, como por un hombre vino la muerte, también por un hombre viene la resurrección de los muertos.

22Y, así como asociados a Adán todos mueren, así también, asociados a Cristo, todos serán vivificados.

23Pero cada uno a su tiempo: como primicias Cristo, después de su parusía los que son de Cristo.

24Por último, será el fin cuando él entregue el reino en manos del Dios y Padre, después de haber reducido a la nada todos los principados, todas las potestades y todas las potencias.

25El debe reinar hasta poner a todos sus enemigos bajo sus pies.

26El último enemigo en ser reducido a la nada será la muerte,

27porque Dios sometió todas las cosas bajo las plantas de él. Y cuando él diga: «Ya está todo sometido», es claro que será con la exclusión de aquel que se las sometió.

28Y cuando esté todo rendido a sus pies, se someterá el Hijo a aquel que le sometió todo, para que sea Dios todo en todas las cosas.

29Por el convencimiento de los cristianos confirma Pablo la verdad de la resurrección. De otro modo, ¿qué querrán hacer los que se bautizan? ¿Unirse a los muertos? Si de ningún modo los muertos resucitan, ¿para qué se hacen bautizar? ¿Para asociarse a ellos?

30Y nosotros mismos ¿por qué exponernos a todo peligro a cada momento?

31Os lo aseguro, hermanos, por mi gloria que sois vosotros, gloria que poseo por Cristo Jesús, Señor nuestro: Día tras día me encuentro entre la vida y la muerte.

32Y, si real-mente he luchado con las fieras de Efeso por gloria humana, ¿qué utilidad es la mía? Si los muertos no resucitan: «Comamos y bebamos, que mañana moriremos.»

33No os dejéis engañar. Las malas compañías estragan las buenas costumbres.

34Despejad la cabeza, como es justo; y no sigáis pecando. Algunos quieren mantener su ignorancia de Dios. Para vuestra confusión lo digo.

35Propiedades de los cuerpos resucitados. Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿O con qué clase de cuerpo vuelven a la vida?

36¡Necio! Lo que siembras no toma vida si no muere.

37Y, si te fijas en lo que siembras, no siembras el cuerpo que luego ha de existir, sino un simple grano, bien de trigo, bien de otra cosa.

38Pero luego Dios le da el cuerpo que quiere, y a cada semilla su respectivo cuerpo.

39La carne no es toda de la misma especie: Una es la del hombre y otra es la del ganado; una la de las aves y otra la de los peces.

40Y hay cuerpos celestes y hay cuerpos terrestres; y uno es el resplandor de los celestes y otro el de los terrestres.

41Uno es el resplandor del sol, otro el de la luna, y otro el de las estrellas; y una estrella se diferencia de otra por su resplandor.

42Así será la resurrección de los muertos: Se siembra en corrupción, se resucita en incorrupción;

44se siembra cuerpo «síquico», se resucita cuerpo «espiritual». Si se da el cuerpo «síquico», se resucita cuerpo «espiritual.»

45Así dice la escritura: El primer hombre, Adán, fue alma viviente; el último Adán es espíritu vivificante.

46Pero no viene primero el principio espiritual; sino el síquico; luego viene el espiritual.

47El primer hombre, hecho de la tierra, fue terreno; el segundo hombre es del cielo.

48Cual fue el hombre terreno, serán los terrenos; y cual es el celestial, serán los celestiales.

49Y, como llevamos la imagen del terreno, llevaremos también la imagen del celestial.

50Resurrección o transformación gloriosa de los cristianos y su triunfo final con Cristo. Quiero deciros, hermanos, lo siguiente: La carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni la corrupción heredará la incorrupción.

51Mirad: Voy a declararos un misterio: No todos moriremos, pero todos seremos transformados

52en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al toque de la última trompeta. Porque sonará ésta; los muertos resucitarán incorruptibles y nosotros seremos transformados.

53Es preciso que este ser, sometido a corrupción, se revista de incorruptibilidad; y que este ser, sometido a la muerte, se revista de inmortalidad.

54Y, cuando este ser, sometido a corrupción, se revista de incorruptibilidad, y este ser, sometido a muerte, se revista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra de la escritura que dice: La muerte ha sido devorada y se ha convertido en victoria.

55¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?

56El aguijón de la muerte es el pecado, y la fuerza del pecado es la ley mosaica.

57Pero demos gracias a Dios, que nos da siempre la victoria por medio de Jesucristo, Señor nuestro.

58En conclusión, amados hermanos, manteneos firmes, inconmovibles en la fe, haciendo siempre progresos en la obra del Señor, sabiendo que vuestro trabajo y fatiga no son vanos a los ojos del Señor.

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