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1 Corintios 14

La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT)

1El don de lenguas y el de profecía desde el punto de vista de su utilidad. Esforzaos por conseguir la caridad. Aspirad a los carismas, pero sobre todo al de profecía o don de hablar bajo la inspiración de Dios.

2Quien tiene el don de lenguas no habla con los hombres sino con Dios. Y así nadie le escucha, mientras él, bajo el influjo de la inspiración, va hablando de los misterios de Dios.

3En cambio, quien tiene el don de discursos inspirados o de profecía, habla con los hombres; y edifica y exhorta y anima.

4Quien tiene el don de lenguas, mira a su propia edificación; en cambio, quien tiene el de profecía, edifica a la iglesia.

5Yo bien quisiera que tuvieseis todos el don de lenguas, pero mucho más que tuvieseis el don de discursos inspirados. Es superior el que posee este don al que tiene el don de lenguas, a no ser que tenga también el don de interpretación, para edificar a la iglesia.

6Ahora bien, hermanos, ¿qué utilidad os puedo proporcionar, si me presento a vosotros hablando lenguas extrañas, pero sin hablaros mediante los carismas de revelación o de ciencia o de profecía o de instrucción?

7Suponed instrumentos musicales, como flauta o cítara, que no tienen vida en sí, pero que emiten sonidos musicales. Si no dan notas distintas, ¿cómo se conocerá la melodía que tocan?

8Como también, si la trompeta da sólo un toque indefinido, ¿quién se aprestará al combate?

9Lo mismo sucede con vosotros: Si con vuestro don de lenguas pronunciáis un discurso ininteligible, ¿cómo se sabrá lo que decís? Estaríais hablando para las paredes.

10Tantas lenguas distintas como habrá en el mundo, y no hay ninguna sin voces articuladas.

11En consecuencia, si no conozco el significado de la voz seré un extranjero para quien me habla, como también él será un extranjero para mí.

12Así también vosotros: Ya que tan solícitos sois de los carismas, procurad tenerlos en gran número para edificación de la iglesia.

13Por esto, quien tenga don de lenguas, pida a Dios le dé también el de interpretación.

14Porque, si oro sirviéndome de mi don de lenguas, mi espíritu sí reza; pero mi mente queda sin sacar provecho.

15Así que, ¿qué voy a hacer? Orar con el espíritu, pero orar también con la mente. Cantar alabanzas con el espíritu, pero cantarlas también con la mente.

16Si sólo con el espíritu alabas a Dios, ¿cómo el no iniciado va a responder «Amén» a tu acción de gracias? No entiende lo que estás diciendo.

17Tú, sí, haces muy bien tu acción de gracias; pero el otro no saca provecho alguno.

18Gracias a Dios, hablo con el don de lenguas más que ninguno de vosotros;

19pero en la asamblea de los fieles prefiero decir cinco palabras inteligibles para instrucción de los demás que diez mil con sólo el don de lenguas.

20Hermanos, dejad de tener una mentalidad infantil. Sed niños sólo en malicia; sed adultos en juicio.

21En la ley se dice: Por hombres de lengua extraña y por boca de extranjeros hablaré con este pueblo. Y ni así me entenderán. Es palabra del Señor.

22Por lo tanto, el don de lenguas es una señal que se da, no para los fieles, sino para los infieles; mientras que el carisma de la profecía no lo es para los infieles, sino para los creyentes.

23Suponed, pues, que toda la iglesia se reúne en un lugar y que todos están hablando en idiomas desconocidos: Si entran allí no iniciados o infieles, ¿no dirán que estáis locos?

24Pero suponed que todos están hablando palabras inspiradas por Dios: Si entra un infiel o no iniciado, comprenderá que todos le acusan, que todos juzgan del estado de su alma,

25y que los secretos de su alma quedan al descubierto. De este modo caerá de hinojos y adorará a Dios, proclamando que realmente está Dios en medio de vosotros.

26Normas para el uso de los carismas en las reuniones litúrgicas. En definitiva, ¿qué es lo que tenéis que hacer, hermanos? Cuando os reunáis y hagáis cada uno uso de vuestros carismas, bien sea del de entonar himnos, bien sea del de instrucción, ya del de revelación, ya del de lenguas o ya del de interpretación: Que todo sea para edificación espiritual.

27Si queréis hacer uso del don de lenguas, que hablen cada vez dos o a lo más tres y por turno; y que alguno interprete.

28Si no hay nadie con este carisma de interpretación, haya silencio en la asamblea; y cada uno hable consigo y con Dios.

29Cuanto a los dotados del carisma de profecía, que hablen dos o tres; y que los demás carismáticos den su dictamen.

30Cuando uno que está sentado recibiese una revelación, que se calle el que está hablando;

31porque todos por turno podéis hablar con vuestro carisma de profecía, para que todos aprendan y todos reciban su exhortación.

32Las manifestaciones carismáticas del don de profecía ya van sometidas al arbitrio de quienes lo poseen;

33porque Dios no es un Dios de desorden, sino de paz. Como en todas las comunidades de fieles,

34las mujeres callen en vuestras asambleas. No se ha confiado a ellas la misión de hablar. Estén, pues, sumisas, como dice la misma ley.

35Si quieren aprender algo, que pregunten en casa a sus maridos. No es conveniente que una mujer hable en la asamblea.

36O, ¿creéis que la palabra de Dios tuvo su origen en vosotros, o que a vosotros solos se comunicó?

37Quienes crean tener el don de la profecía o estar en posesión de cualquier otro carisma, reconozcan que lo que os escribo es disposición del Señor.

38Si alguno quiere ignorarlo, es ignorado por el Señor.

39Así que, hermanos, aspirad a tener el carisma de profecía; y no prohibáis hablar a los que tienen el don de lenguas.

40Hacedlo todo con decoro y con orden.

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