1 Corintios 11
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Seguid mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo. 3.º) Del buen orden en las asambleas litúrgicas (11,2-14,40) Las mujeres lleven velo en las reuniones litúrgicas.
2Os felicito porque en todo os acordáis de mí, y porque retenéis las tradiciones tal como os las he trasmitido.
3Pero quiero que sepáis que la cabeza de todo varón es Cristo; que la cabeza de la mujer es el varón; y que la cabeza de Cristo es Dios.
4Todo varón que reza o habla por inspiración divina con la cabeza velada, deshonra su cabeza.
5Y toda mujer que reza o habla por inspiración divina con la cabeza descubierta, deshonra su cabeza; porque está lo mismo que la mujer rapada.
6Si la mujer no quiere cubrirse, que se rape. Y, si es afrentoso para una mujer el raparse, que se cubra.
7El varón no debe cubrirse la cabeza, siendo como es imagen y gloria de Dios. Pero la mujer es gloria del varón.
8Y así es. Porque no procede el varón de la mujer, sino que la mujer procede del varón.
9Y no fue creado el varón por la mujer, sino la mujer por el varón.
10Por esta razón, la mujer debe llevar un signo de la autoridad del marido sobre su cabeza por razón de los ángeles.
11Pero en el nuevo orden de cosas en Cristo, ni la mujer sin el varón ni el varón sin la mujer.
12Porque así como la mujer procede del varón, así también el varón tiene su existencia por la mujer; y todo viene de Dios.
13Juzgadlo vosotros mismos: ¿Es decoroso que una mujer esté orando a Dios con la cabeza descubierta?
14¿Y no os enseña el mismo sentido natural que es una degradación para el varón dejar crecer la cabellera,
15mientras que es una gracia para la mujer tener los cabellos largos? Y así es. Porque como un velo ha dado Dios el cabello largo a la mujer.
16Si, a pesar de todo, alguno cree que puede seguir discutiendo, sepa que nosotros no tenemos tal costumbre ni la tienen las iglesias de Dios.
17Normas para la celebración de la cena eucarística. Y, s iguiendo con mis avisos, tampoco os puedo alabar en esto: os reunís en asamblea no para provecho, sino para daño vuestro.
18Efectivamente, en primer lugar oigo decir que cuando os reunís en asamblea se forman grupos entre vosotros. Y en parte lo creo.
19Conviene, en efecto, que haya hasta sectas entre vosotros para que se vea quiénes son de probada virtud.
20No se puede, pues, decir que lo de reuniros en asamblea es comer la cena del Señor.
21Porque cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y, mientras unos pasan hambre, otros están ebrios.
22Pero, ¿no tenéis vuestras casas para comer y beber? O, ¿es que no os importa nada la asamblea de Dios y queréis avergonzar a los pobres? ¿Qué voy a deciros? ¿Alabanzas? No. En esto no os puedo alabar.
23La tradición que recibí del Señor, y que os he transmitido, es como sigue: Jesús, el Señor, en la noche en que fue entregado a la muerte, tomó pan;
24y, después de haber dado gracias, lo partió y dijo: Este es mi cuerpo, que va a ser entregado por vosotros. Haced esto en memoria mía.
25Y de la misma manera, después de haber cenado, tomó el cáliz y dijo: Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre. Cuantas veces lo bebáis, hacedlo en memoria mía.
26Porque cuantas veces coméis de este pan y bebéis de este cáliz, vais anunciando la muerte del Señor hasta que él venga.
27Por lo tanto, cualquiera que indignamente coma el pan o beba el cáliz del Señor, tendrá que dar cuenta del cuerpo y de la sangre del Señor.
28Pero examine cada uno su conciencia; y coma así de aquel pan y beba de aquel cáliz.
29Porque quien come o bebe sin distinguir el cuerpo del Señor, se come y bebe su propia condenación.
30Por esta razón hay entre vosotros muchos delicados y enfermos, y mueren muchos.
31Si nos examinásemos, no seríamos castigados por Dios.
32Pero con tales castigos nos amonesta el Señor, a fin de que no seamos condenados junto con este mundo.
33En resumen, hermanos, cuando os reunáis para comer, esperaos unos a otros.
34El que tenga hambre, que coma en su casa. Así no os reuniréis para vuestra condenación. Lo demás ya lo dispondré cuando vaya.