Salmos 5
Sagrada Biblia (Félix Torres Amat) ›15:2 Presta oídos, Señor, a mis palabras; escucha mis clamores.
25:3 Atiende a la voz de mis súplicas; ¡oh mi rey y Dios mío!
35:4 Porque a ti enderezaré mi oración; de mañana, ¡oh Señor!, oirás mi voz.
45:5 Al amanecer me pondré en tu presencia, y te contemplaré. Porque no eres tú un Dios que ame la iniquidad.
55:6 Ni morará junto a ti el maligno, ni los injustos podrán permanecer delante de tus ojos.
65:7 Tú aborreces a todos los que obran la iniquidad; tú perderás a todos aquellos que hablan mentira. Al hombre sanguinario y fraudulento, el Señor lo abominará.
75:8 Pero yo confiado en tu gran misericordia, entraré en tu casa; y poseído de tu santo temor, doblaré mis rodillas ante tu santo templo.
85:9 Guíame, ¡oh Señor!, por la senda de tu injusticia; haz que sea recto ante tus ojos mi camino, por causa de mis enemigos.
95:10 Pues en su boca no se halla palabra de verdad; su corazón está lleno de vanidad y perfidia.
105:11 Su garganta es un sepulcro abierto; con sus lenguas urden continuamente engaños. Júzgalos, ¡oh Dios mío. Frústrense sus designios, arrójalos fuera, lejos de tu presencia, como lo merecen sus muchas impiedades; puesto que, ¡oh Señor!, te han irritado.
115:12 Al contrario, alégranse todos aquellos que ponen en ti su esperanza: Se regocijarán eternamente, y tú morarás en ellos. Y en ti se glorificarán todos los que aman tu santo Nombre,
125:13 porque tú colmarás de bendiciones al justo. Señor, con tu benevolencia, como con un escudo, nos has cubierto por todos lados.