Biblia
Entrar Crear cuenta

Esquema de color

Tamaño de letra

Salmos 32

La Biblia de Nuestro Pueblo (1995)

131:1 ¡Feliz el que está absuelto de su culpa, a quien le han enterrado su pecado!

231:2 ¡Feliz el hombre a quien el Señor no le imputa el delito y en cuya conciencia no hay engaño!

331:3 Se consumían mis huesos cuando callaba, cuando gemía sin parar;

431:4 porque día y noche tu mano pesaba sobre mí; se me secaba la savia con los calores estivales.

531:5 Te declaré mi pecado, no te encubrí mi delito; propuse confesarme de mis delitos al Señor; y tú perdonaste mi culpa y mi pecado.

631:6 Por eso, que todo fiel te suplique: si se acerca un ejército, o crecen las aguas caudalosas, no lo tocarán.

731:7 Tú eres mi refugio, me libras del peligro, me rodeas de cantos de liberación.

831:8 –Te instruiré, te señalaré el camino que debes seguir te aconsejaré, con mis ojos puestos en ti.

931:9 No sean como caballos o mulos, irracionales, cuyo brío hay que domar con freno y brida, sólo así puedes acercarte.

1031:10 ¡Cuántos son los tormentos del malvado! Pero, al que confía en el Señor él lo envuelve con su amor.

1131:11 Alégrense en el Señor, regocíjense los justos, canten jubilosos los rectos de corazón.

WhatsApp