Salmos 10
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›19:22 ¿Por qué, Señor, te quedas lejos y te escondes en los momentos de peligro?
29:23 El malvado, que persigue con arrogancia al humilde, será atrapado en las intrigas que urdió:
39:24 Sí, el malvado se gloría de su ambición, el codicioso blasfema y desprecia al Señor;
49:25 el malvado dice con arrogancia: Dios no pedirá cuentas, no existe –así piensa–.
59:26 Su opulencia dura por siempre; tus excelsos decretos le son ajenos, los desprecia con total violencia.
69:27 Piensa: No vacilaré jamás, siempre seré feliz y afortunado.
79:28 Su boca está llena de engaños y fraudes, en su lengua encubre maldad y opresión;
89:29 se pone al acecho junto a los poblados para matar a escondidas al inocente; sus ojos espían al desgraciado,
99:30 acecha en su escondrijo como león en su guarida, acecha al humilde para secuestrarlo, secuestra al humilde arrastrándolo en su red.
109:31 Se agazapa, se acurruca, y los indigentes caen en sus garras.
119:32 El malvado piensa: Dios se ha olvidado, se ha tapado la cara y ya no ve.
129:33 ¡Levántate, Señor, extiende la mano, no te olvides de los humildes!
139:34 ¿Por qué el malvado desprecia a Dios pensando que no le pedirá cuentas?
149:35 Pero tú ves las penas y desgracias, tú los miras y los tomas en tus manos: El débil se encomienda a ti, tú eres el protector del huérfano.
159:36 ¡Quiebra el brazo al malvado y págale su maldad! Sólo tú rastreas su iniquidad.
169:37 El Señor es rey eterno, por siempre, y los paganos desaparecerán de su tierra.
179:38 Tú escuchas, Señor, los deseos de los humildes, los reconfortas y les prestas atención.
189:39 Si defiendes al huérfano y al oprimido, el hombre de barro jamás infundirá terror.