Jeremías 49
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1A los amonitas así dice el Señor: ¿Acaso Israel no tiene hijos, no tiene heredero? ¿Por qué Malcom ha heredado a Gad y su pueblo vive en sus poblados?
2Pero llegará un tiempo –oráculo del Señor– en que haré resonar en Rabat Amón el alarido de guerra: se convertirá en un montón de escombros y sus ciudades serán incendiadas; entonces Israel heredará al heredero –lo dice el Señor–.
3Gime, Jesbón, porque está arrasada Ay; griten, ciudades de Rabat, vístanse de luto, hagan duelo, corran de un lado a otro entre las cercas, porque Malcom marcha al destierro con sus sacerdotes y dignatarios.
4¿Por qué te glorías de tus valles, valles fértiles, ciudad perversa, confiada en tus tesoros; decías: ¿Quién me invadirá?
5Yo haré que te invada el terror por todas partes –oráculo del Señor Todopoderoso–: cada uno huirá en una dirección y nadie reunirá a los dispersos.
6Después cambiaré la suerte de Amón –oráculo del Señor–.
7A Edom así dice el Señor Todopoderoso: ¿Ya no queda sabiduría en Temán?, ¿ya no dan consejos sus maestros?, ¿ya se ha puesto rancia su sabiduría?
8Huyan, vuelvan la espalda, caven refugios, habitantes de Dedán, porque le envío a Esaú su desastre, la hora de las cuentas.
9Si te invadieran vendimiadores, ¿no dejarían racimos? Si vinieran ladrones nocturnos, ¿no te saquearían con medida?
10Pero soy yo quien desnudo a Esaú, descubro sus escondrijos, y no podrá ocultarse. Está destruido su linaje, su familia, no quedan vecinos;
11abandonas a tus huérfanos, ¿y voy a mantenerlos yo?, ¿van a depender de mí tus viudas?
12Así dice el Señor: Los que no acostumbran beber la copa la han tenido que beber, ¿y tú vas a quedar sin castigo? ¡De ningún modo! La beberás.
13Lo juro por mí mismo –oráculo del Señor–: Bosra se convertirá en espanto, oprobio, ruina, maldición; todos sus pueblos serán ruinas perpetuas.
14He oído un mensaje del Señor enviado a las naciones: Reúnanse, marchen contra ella, preséntenle batalla.
15Te convierto en la nación más pequeña, despreciada de los hombres.
16Te sedujo el terror que sembrabas y la arrogancia de tu corazón: habitas en las rocas escarpadas, agarrada a las cumbres; pues aunque pongas el nido tan alto como un águila, de allí te derrumbaré –oráculo del Señor–.
17Y Edom será un espanto: los que pasen junto a ella silbarán espantados al ver sus heridas.
18Será como la catástrofe de Sodoma y Gomorra y sus vecinos, donde no habita nadie ni mora hombre alguno –dice el Señor–.
19Como un león que sube de la espesura del Jordán a las praderas siempre verdes, así los espantaré de repente y me adueñaré de los escogidos. Porque, ¿quién hay como yo?, ¿quién me desafía?, ¿quién es el pastor que puede resistirme?
20Ahora escuchen el designio del Señor contra Edom y sus planes contra los habitantes de Temán: Juro que aun las ovejas más pequeñas serán arrebatadas, juro que se espantará de ellas su pradera.
21Al estruendo de su caída retiembla la tierra, el clamor y los gritos se oyen hasta el Mar Rojo.
22Como un águila, se eleva y se lanza abriendo las alas contra Bosra; aquel día los soldados de Edom se sentirán como una mujer en parto.
23Están confusas Jamat y Arpad, porque han oído una noticia terrible: ansiosas, se agitan como el mar, no logran calmarse.
24Damasco desfallece y emprende la huida, le asalta un temblor, le agarran dolores y espasmos como de parturienta.
25¡Ay, abandonada la ciudad famosa, la villa gozosa!
26Sus jóvenes caen en las calles aquel día, y sus guerreros enmudecen –oráculo del Señor Todopoderoso–.
27Prenderé un fuego a las murallas de Damasco que devorará los palacios de Ben-Adad.
28Contra Cadar y los reinos de Jazor –a los que derrotó Nabucodonosor, rey de Babilonia–. Así dice el Señor: De pie, combatan contra Cadar, destruyan a las tribus de Oriente.
29Que recojan sus tiendas y sus ovejas, sus lonas, todo su equipaje, que se lleven sus camellos, que se alce un grito: Cercados de terror.
30Huyan desbandados, caven refugios, habitantes de Jazor –oráculo del Señor–, porque Nabucodonosor, rey de Babilonia, tiene planes y designios contra ustedes.
31De pie, avancen contra un pueblo confiado que habita tranquilo –oráculo del Señor–, no usa puertas ni cerrojos y vive apartado:
32sus camellos serán botín; sus inmensos rebaños, la presa; dispersaré a todos los vientos a los de sienes rapadas, de todas partes atraeré su ruina –oráculo del Señor–.
33Jazor será guarida de chacales, un desierto perpetuo; nadie habitará allí ni morará hombre alguno.
34Palabra del Señor al profeta Jeremías contra Elam –al principio del reinado de Sedecías en Judá–.
35Así dice el Señor Todopoderoso: Yo quebraré el arco de Elam y lo mejor de sus soldados:
36conduciré contra Elam los cuatro vientos desde los cuatro puntos cardinales; los dispersaré a todos los vientos, y no habrá nación adonde no lleguen prófugos de Elam.
37Haré que Elam se aterrorice ante sus enemigos que intentan darle muerte; les enviaré una desgracia, el incendio de mi ira –oráculo del Señor–; despacharé tras ellos la espada hasta consumirlos.
38Colocaré mi trono en Elam y destruiré al rey y a los nobles –oráculo del Señor–.
39Al cabo de los años cambiaré la suerte de Elam –oráculo del Señor–.