Ezequiel 29
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1El año décimo, el doce del décimo mes, me dirigió la palabra el Señor:
2–Hijo de hombre, ponte de cara al faraón, rey de Egipto, y profetiza contra él y contra todo Egipto,
3habla así: Esto dice el Señor: Aquí estoy contra ti, faraón, rey de Egipto, colosal cocodrilo acostado en el cauce del Nilo, que dices: Mío es el Nilo, y yo me lo he hecho.
4Te pondré argollas en las fauces, prenderé en tus escamas los peces de tu Nilo; te sacaré del cauce de tu Nilo con todos los peces de tu Nilo prendidos en tus escamas.
5Te arrojaré al desierto, a ti y a los peces de tu Nilo; quedarás tendido en pleno campo, sin que nadie te recoja y te entierre. Te echaré de comida a las fieras de la tierra y a las aves del cielo;
6así sabrán los habitantes de Egipto que yo soy el Señor. Porque has sido bastón de caña para la casa de Israel:
7cuando su mano te empuñaba, te partiste y les heriste la mano; cuando se apoyaban en ti, te quebraste y los hiciste tambalearse.
8Por eso, así dice el Señor: Traigo la espada contra ti, exterminaré en ti hombres y animales.
9La tierra de Egipto será desolación y ruina; sabrán entonces que yo soy el Señor. Por haber dicho: Mío es el Nilo, yo soy quien lo ha hecho;
10por eso, aquí estoy contra ti y contra tu Nilo; convertiré Egipto en ruina, en desierto desolado, de Migdal a Asuán y hasta la raya de Etiopía.
11No la transitará pie humano, no la recorrerá pezuña de animal; nadie la poblará en cuarenta años.
12Haré a Egipto la más desolada de todas las tierras: sus ciudades quedarán más arrasadas que todas las ciudades en ruinas, por cuarenta años. Dispersaré a Egipto entre las naciones, lo esparciré por los países.
13Porque esto dice el Señor: Al cabo de cuarenta años recogeré a Egipto de entre los pueblos por los que ande disperso.
14Cambiaré la suerte de Egipto, haciéndolos regresar a la tierra de Patrós, a su cuna, donde formarán un reino miserable,
15el más miserable de todos los reinos, y no volverán a alardear frente a las naciones: los haré pequeños para que no sometan a las naciones.
16Ya no serán la confianza de la casa de Israel, sino que le denunciarán el delito de haberlos seguido; sabrán entonces que yo soy el Señor.
17El año veintisiete, el uno del primer mes, me dirigió la palabra el Señor:
18–Hijo de hombre, Nabucodonosor, rey de Babilonia, lanzó a su ejército en dura campaña contra Tiro; toda cabeza quedó calva, toda espalda llena de llagas; pero ni él ni su ejército sacaron nada de la campaña contra Tiro.
19Por eso, así dice el Señor: Voy a entregar Egipto a Nabucodonosor, rey de Babilonia: se llevará sus tesoros, lo despojará y lo saqueará, servirá de paga a su ejército.
20Como paga por su hazaña, pues por mí la hicieron, le entregaré Egipto –oráculo del Señor–.
21Ese día haré germinar el vigor de la casa de Israel, y a ti te daré palabra intrépida en medio de ellos, y sabrán que yo soy el Señor.