Eclesiástico (Sirácide) 48
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Entonces se alzó como fuego un profeta cuyas palabras eran horno encendido:
2les quitó el sustento del pan, con su celo los diezmó;
3por orden de Dios cerró el cielo e hizo que cayeran tres rayos.
4¡Qué terrible eras, ELÍAS!, ¿quién se te compara en gloria?
5Tú resucitaste un muerto, sacándolo del Abismo por voluntad del Señor;
6hiciste bajar reyes a la tumba y arrojaste de sus lechos a hombres ilustres;
7ungiste reyes vengadores y nombraste un profeta como sucesor.
8Escuchaste en el Sinaí amenazas y sentencias vengadoras en Horeb.
9Un torbellino te arrebató a la altura, tropeles de fuego hacia el cielo.
10Está escrito que te reservan para el momento de aplacar la ira antes de que estalle, para reconciliar a padres con hijos, para restablecer las tribus de Israel.
11Dichoso quien te vea antes de morir [y más dichoso tú que vives].
12Cuando Elías fue arrebatado al cielo, ELISEO recibió dos tercios de su espíritu. En vida hizo múltiples milagros y prodigios con sólo decirlo; en vida no temió a ninguno, nadie pudo sujetar su espíritu;
13nada le resultaba imposible: y hasta en la tumba profetizó su cuerpo;
14en vida hizo maravillas y en muerte obras asombrosas.
15Y, con todo, el pueblo no se convirtió ni dejó de pecar, hasta que fueron arrojados de su país y dispersados por toda la tierra. Judá quedó diezmada, con un jefe de la casa de David.
16Algunos reyes obraron rectamente, otros cometieron crímenes monstruosos.
17EZEQUÍAS fortificó la ciudad desviando el agua hasta su interior, cavó con bronce la roca y cerró los bordes del estanque.
18En su reinado, lo atacó Senaquerib y despachó al copero mayor; extendió la mano contra Sión y blasfemó de Dios con arrogancia.
19Entonces los valientes se acobardaron y se retorcían como parturientas,
20invocaron al Dios Altísimo extendiendo los brazos hacia él; Dios escuchó sus súplicas y los salvó por medio de Isaías;
21hirió el campamento sirio y con su plaga sembró el pánico.
22Porque Ezequías había obrado rectamente manteniéndose en el camino de David, como le mandaba el profeta ISAÍAS, famoso y acreditado por sus oráculos.
23En sus días, el sol volvió atrás y alargó la vida del rey.
24Con espíritu poderoso previó el futuro y consoló a los afligidos de Sión, anunció el futuro hasta el final y los secretos antes de que sucediesen.
25*
26*
27*