Salmos 39
Straubinger2014 ›1Salmo 38 (39) Al maestro de coro, a Iditún. Salmo de David . [[2]] Yo me dije: “Atenderé a mis caminos, para no pecar con mi lengua; pondré un freno a mi boca mientras el impío esté frente a mí.”
2[[3]] Y quedé silencioso, mudo; calle aún el bien; pero mi dolor se exasperaba.
3[[4]] El corazón ardía en mi pecho; cuando reflexionaba, el fuego se encendía; entonces solté mi lengua diciendo:
4[[5]] “Hazme saber, Yahvé, cuál es mi fin, y cuál el número de mis días, para que entienda cuan caduco soy.
5[[6]] Tú diste a mis días un largo de pocos palmos, y mi vida es como nada ante Ti. Un mero soplo es todo hombre.
6[[7]] Como una sombra, pasa el mortal, y vanamente se inquieta; atesora, y no sabe quién recogerá.”
7[[8]] Así pues ¿qué espero yo ahora, Señor? Toda mi esperanza está en Ti.
8[[9]] Sálvame Tú de todas mis iniquidades; no me entregues al escarnio del necio.
9[[10]] Enmudezco y no abro más mi boca; porque todo lo haces Tú.
10[[11]] Sólo aparta de mí tu azote, pues ante el poder de tu mano desfallezco.
11[[12]] Tú castigas al hombre por su culpa; destruyes, como la polilla, lo que él más aprecia. En verdad, todo hombre no es más que un soplo.
12[[13]] Escucha, Yahvé, mi ruego, presta oído a mis clamores, no te hagas sordo a mis lágrimas; porque frente a Ti yo soy un peregrino, un transeúnte, como fueron todos mis padres.
13[[14]] Deja de castigarme para que respire, antes que parta y ya no esté.