Proverbios 3
Santa Biblia Martín Nieto ›1Hijo mío, no olvides mi enseñanza, y que tu corazón guarde mis preceptos;
2porque te procurarán largos días, años de vida y bienestar.
3Que la bondad y la felicidad no te abandonen; átalas a tu cuello, escríbelas en la tablilla de tu corazón;
4así encontrarás favor y éxito perfecto a los ojos de Dios y de los hombres.
5Confía en el Señor de todo corazón y no te apoyes sobre tu propia prudencia.
6En todos tus caminos piensa en él, y él allanará tus senderos.
7No te tengas por sabio; teme al Señor y apártate del mal;
8esto será medicina para tu carne y refrigerio para tus huesos.
9Honra al Señor con tus riquezas, con las primicias de todos tus frutos;
10entonces tus graneros estarán llenos en abundancia y tus bodegas rebosarán de vino.
11No desprecies, hijo mío, la corrección del Señor y no te enfades por su reprensión,
12porque el Señor reprende al que ama, como un padre al hijo querido.
13Bienaventurado el hombre que ha encontrado la sabiduría, el hombre que ha adquirido la inteligencia;
14porque adquirirla vale más que adquirir plata, y poseerla más que poseer oro.
15Es más preciosa que las perlas, y todos los tesoros que puedas desear no la igualan.
16En su diestra tiene larga vida, y en su izquierda riquezas y honores.
17Sus caminos son caminos de delicias, y sus senderos son todos de paz.
18Es un árbol de vida para los que la abrazan, y los que la poseen son bienaventurados.
19El Señor con sabiduría ha fundado la tierra, ha establecido los cielos con inteligencia.
20Con su ciencia fueron excavados los abismos, y las nubes destilan el rocío.
21Hijo mío, guarda el consejo y la prudencia; no se aparten de tus ojos;
22serán vida para tu alma y adorno para tu cuello.
23Entonces andarás por tu camino con seguridad, y tu pie no tropezará.
24Si te sientas, no tendrás temor; si te acuestas, tu sueño será dulce.
25No tendrás que temer al terror repentino ni la ruina que cae sobre los delincuentes,
26porque el Señor será tu confianza, él preservará tu pie de toda red.
27No niegues un beneficio al que lo pida, cuando estuviere en tu poder concederlo.
28No digas a tu prójimo: "Vuelve otra vez; mañana te daré", si está en tu poder.
29No trames mal alguno contra tu prójimo, cuando ha depositado en ti su confianza.
30No pleitees sin motivo con un hombre, si no te ha hecho mal alguno.
31No envidies al hombre desalmado ni sigas ninguno de sus caminos;
32porque el Señor aborrece a los perversos, mientras que con los justos se franquea.
33La maldición del Señor está en la casa del malvado, pero bendice la morada del justo.
34De los burlones se burla, y a los humildes da su gracia.
35Los sabios tienen por herencia la gloria, pero los necios reciben la ignominia.