Proverbios 2
Santa Biblia Martín Nieto ›1Hijo mío, si tú recibes mis palabras y guardas dentro de ti mis mandamientos,
2haciendo tu oído atento a la sabiduría e inclinando tu corazón a la inteligencia;
3si llamas a la prudencia y levantas tu voz hacia la inteligencia;
4si la persigues como a la plata; si excavas buscándola como un tesoro,
5entonces comprenderás el temor del Señor y descubrirás el conocimiento de Dios.
6Porque es el Señor el que da la sabiduría, y de su boca procede la ciencia y la sensatez.
7Él reserva su auxilio para los hombres rectos, es un escudo para los que proceden con honestidad.
8Él protege a los que practican la justicia, vigila el camino de sus fieles.
9Entonces tú comprenderás la justicia y la equidad, la rectitud y todos los caminos del bien.
10Cuando la sabiduría entre en tu corazón y la ciencia sea dulce a tu alma,
11la prudencia vigilará sobre ti, la inteligencia te custodiará
12para librarte del mal camino, del hombre de perversos propósitos,
13de los que abandonan los caminos rectos para correr por caminos tenebrosos;
14ésos gozan en hacer el mal, disfrutan en las peores perversidades;
15sus senderos son tortuosos y descaminadas sus andanzas;
16para preservarte de la mujer ajena, de la desconocida que halaga con palabras;
17ella ha abandonado al compañero de su juventud, se ha olvidado de la alianza de su Dios,
18porque su casa conduce a la muerte y sus caminos a la región de las sombras;
19ninguno de cuantos van a ella retornan ni encuentran los caminos de la vida.
20Por eso has de andar por la senda de los buenos; seguirás el camino de los justos.
21Porque los que practican la justicia habitarán la tierra, y los íntegros morarán en ella.
22Pero los que practican la injusticia serán arrancados de la tierra, y los pérfidos extirpados de ella.