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Mateo 12

Santa Biblia Martín Nieto

1Por aquel tiempo iba Jesús un sábado por los sembrados. Sus discípulos tenían hambre, y comenzaron a cortar espigas y a comerlas.

2Los fariseos, al verlo, le dijeron: "Mira, tus discípulos hacen lo que no está permitido hacer en sábado".

3Él les respondió: "¿No habéis leído lo que hizo David cuando tuvo hambre él y los suyos,

4cómo entró en la casa de Dios y comió los panes de la proposición, de los que no estaba permitido comer ni a él ni a los suyos, sino sólo a los sacerdotes?

5¿O no habéis leído en la ley que en día de sábado los sacerdotes en el templo quebrantan el sábado y no son culpables?

6Pues yo os digo que hay aquí algo más grande que el templo.

7Si hubierais comprendido qué quiere decir: Misericordia quiero y no sacrificios, no condenaríais a los inocentes.

8Porque el hijo del hombre es Señor del sábado".

9De allí pasó a la sinagoga.

10Había en ella un hombre que tenía seca una mano, y preguntaron a Jesús para acusarle: "¿Está permitido curar en sábado?".

11Él les dijo: "¿Quién de vosotros que tenga una sola oveja, si cae en un hoyo en día de sábado no le echa una mano y la saca?

12Pues, ¡cuánto más vale un hombre que una oveja! Así que está permitido hacer el bien en sábado".

13Entonces dijo al hombre: "Extiende tu mano". Él la extendió y quedó sana como la otra.

14Pero los fariseos salieron y tomaron en consejo la resolución de acabar con él.

15Jesús se enteró y se alejó de allí. Lo siguieron muchos y los curó a todos,

16encargándoles severamente que no lo publicasen,

17para que se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías:

18Éste es mi siervo, mi elegido, mi amado, la alegría de mi alma; pondré mi espíritu sobre él para que anuncie la justicia a las naciones.

19No disputará ni gritará, nadie oirá su voz en las plazas.

20No romperá la caña cascada y no apagará la mecha humeante hasta que haga triunfar la justicia.

21En él pondrán las gentes su esperanza.

22Entonces le presentaron un endemoniado ciego y mudo y lo curó, de manera que el mudo hablaba y veía.

23Y todo el pueblo, asombrado, decía: "¿No es éste el hijo de David?".

24Pero los fariseos, al oírlo, dijeron: "Éste echa los demonios con el poder de Belcebú, príncipe de los demonios".

25Jesús, conociendo su pensamiento, les dijo: "Todo reino dividido será desolado, y toda ciudad o casa dividida no puede subsistir.

26Si Satanás echa a Satanás, está dividido contra sí mismo; ¿cómo podrá, entonces, subsistir su reino?

27Si yo echo los demonios con el poder de Belcebú, ¿con qué poder lo echan vuestros hijos? Por eso ellos mismos serán vuestros jueces.

28Pero si echo los demonios con el Espíritu de Dios, es señal de que ha llegado a vosotros el reino de Dios.

29¿Cómo puede uno entrar en la casa de un hombre fuerte y arrebatarle sus cosas si antes no lo ata? Sólo así podrá saquear su casa.

30El que no está conmigo está contra mí, y el que no recoge conmigo desparrama".

31"Por eso os digo: A los hombres se les perdonarán todos sus pecados y blasfemias, pero la blasfemia contra el Espíritu no se les perdonará.

32Al que hable contra el hijo del hombre se le perdonará, pero al que hable contra el Espíritu Santo no se le perdonará ni en esta vida ni en la otra.

33Decís que el árbol es bueno si es bueno su fruto; decís que el árbol es malo si es malo su fruto. Porque el árbol se conoce por su fruto.

34¡Raza de víboras! ¿Cómo podéis vosotros hablar de cosas buenas, siendo malvados? Porque de lo que rebosa el corazón habla la boca.

35El hombre bueno, de su bondad saca buenas cosas; y el hombre malo, de su maldad saca cosas malas.

36Y yo os digo que de toda palabra ociosa que digan los hombres darán cuenta el día del juicio.

37Porque por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado".

38Entonces algunos maestros de la ley y algunos fariseos le dijeron: "Maestro, queremos verte hacer una señal milagrosa".

39Él respondió: "Esta generación malvada y adúltera pide una señal, y no se le dará otra que la señal del profeta Jonás.

40De la misma manera que Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del cetáceo, así estará el hijo del hombre tres días y tres noches en el corazón de la tierra.

41Los hombres de Nínive se levantarán en el día del juicio con esta generación y la condenarán, porque se arrepintieron por la predicación de Jonás; y aquí hay algo que es más que Jonás.

42La reina del sur se levantará en el día del juicio con esta generación y la condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón; y aquí hay algo que es más que Salomón.

43Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, anda por lugares áridos buscando descanso, y, al no encontrarlo,

44dice: Volveré a mi casa de donde salí. Al volver, la encuentra libre, barrida y arreglada.

45Entonces va y trae consigo otros siete espíritus peores que él, y entran y se instalan allí. Así el estado final de aquel hombre resulta peor que el primero. Eso sucederá también a esta generación malvada".

46Mientras él hablaba a la gente, su madre y sus hermanos estaban fuera y querían hablar con él.

47Y uno le dijo: "Tu madre y tus hermanos están afuera y quieren hablar contigo".

48Él respondió: "¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?".

49Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: "Éstos son mi madre y mis hermanos.

50Porque el que hace la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre".

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