Mateo 11
Santa Biblia Martín Nieto ›1Cuando Jesús acabó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí para enseñar y predicar en aquellos pueblos.
2Juan, que oyó en la cárcel las obras de Jesús, envió a sus discípulos
3a preguntarle: "¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?".
4Jesús les respondió: "Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído:
5los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia el evangelio a los pobres:
6¡dichoso el que no se escandalice de mí!".
7Cuando se fueron, Jesús comenzó a hablar de Juan a las gentes: "¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña movida por el viento?
8¿Pues qué salisteis a ver? ¿Un hombre vestido lujosamente? Los que visten lujosamente están en los palacios de los reyes.
9¿Entonces, qué salisteis a ver? ¿Un profeta? Sí, os lo digo; y más que un profeta.
10Él es de quien está escrito: Yo envío delante de ti a mi mensajero para que te prepare el camino.
11Os aseguro que no hay hombre alguno más grande que Juan Bautista, pero el más pequeño en el reino de Dios es más grande que él.
12Desde los tiempos de Juan Bautista hasta ahora el reino de Dios sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.
13En efecto, todos los profetas y la ley anunciaron este reino hasta que vino Juan.
14Y si queréis admitirlo, él es Elías, el que había de venir.
15¡El que tenga oídos que oiga!".
16"¿A qué compararé esta generación? Se parece a esos chiquillos sentados en las plazas, que se gritan unos a otros:
17"Os hemos tocado la flauta y no habéis bailado, hemos cantado lamentaciones y no habéis llorado".
18Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dijeron: Tiene un demonio.
19Ha venido el hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: Éste es un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores. Pero la sabiduría ha sido justificada con sus obras".
20Entonces empezó a increpar a las ciudades en que había hecho la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido.
21"¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida!, porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, haría ya tiempo que se hubieran arrepentido cubiertas de saco y ceniza.
22Pero os digo que en el día del juicio habrá más tolerancia para Tiro y Sidón que para vosotras.
23Y tú, Cafarnaún, ¿crees que te vas a elevar hasta el cielo? ¡Hasta el abismo te hundirás! Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros realizados en ti, duraría hasta el día de hoy.
24Pero os digo que el día del juicio habrá más tolerancia para Sodoma que para ti".
25En aquel tiempo Jesús dijo: "Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y se las has manifestado a los sencillos.
26Sí, Padre, porque así lo has querido.
27Mi Padre me ha confiado todas las cosas; nadie conoce perfectamente al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera manifestar.
28Venid a mí todos los que estáis cansados y oprimidos, y yo os aliviaré.
29Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy afable y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas.
30Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera".