Eclesiástico (Sirácide) 24
Santa Biblia Martín Nieto ›1La sabiduría se alaba a sí misma y se gloría en medio de los suyos.
2En la asamblea del altísimo abre su boca y se gloría en presencia de su corte celestial:
3Yo salí de la boca del altísimo y cubrí la tierra como una niebla.
4Habité en las alturas, y mi trono fue columna de nube.
5Sola recorrí el círculo celeste, y por las profundidades del abismo me paseé.
6En las olas del mar, en toda la tierra, en todo el pueblo y nación yo imperé.
7En todos ellos busqué el reposo, y en qué territorio instalarme.
8Entonces me ordenó el creador de todas las cosas, mi hacedor fijó el lugar de mi habitación, y me dijo: "Pon tu tienda en Jacob, y en Israel ten tu heredad".
9Desde el principio y antes de los siglos me creó, y existiré eternamente.
10En su santa tienda, en su presencia, ejercí el ministerio, y así en Sión me instalé.
11En la ciudad amada establecí mi residencia, y en Jerusalén tuve la sede de mi imperio.
12En el pueblo glorioso eché raíces, en la porción del Señor, en su heredad.
13Crecí como el cedro en el Líbano, como el ciprés en las montañas del Hermón.
14Crecí como palmera en Engadí, cual brote de rosa en Jericó; como magnífico olivo en la llanura, crecí como el plátano.
15Como el cinamomo y el espliego he dado mi aroma, como mirra escogida exhalé mi perfume; como gálbano, ónix y estacte, y como perfume de incienso en el tabernáculo.
16Yo extendí como terebinto mis ramas, y mis ramas están llenas de gracia y de majestad.
17Como vid eché hermosos sarmientos, y mis flores dan frutos de gloria y de riqueza.
19Venid a mí los que me deseáis, y saciaos de mis frutos.
20Porque mi recuerdo es más dulce que la miel, y poseerme más dulce que el panal.
21Los que me coman quedarán aún con hambre, y los que me beban quedarán de mí sedientos.
22Quien me obedece no será avergonzado, y los que me sirven no pecarán.
23Todo esto es el libro de la alianza del Dios altísimo, la ley que nos dio Moisés en heredad a la casa de Jacob.
25Inunda de sabiduría como el Pisón, como el Tigris en los días de primavera.
26Hace desbordar la inteligencia como el Éufrates, y como el Jordán en los días de la mies.
27Rebosa instrucción como el Nilo, y como el Guijón en los días de la vendimia.
28No acabó el primero de conocerla, ni el último la agotó.
29Porque sus pensamientos son más profundos que el mar, sus designios como el gran abismo.
30Yo soy como canal que sale de río, como acueducto que entra en un jardín.
31Yo dije: "Regaré mi huerto y empaparé mis prados". Y he aquí que mi canal se hizo un río, y el río se hizo mar.
32Haré lucir la doctrina desde la aurora, y llevaré hasta muy lejos su luz.
33Derramaré la instrucción como profecía, y la transmitiré a las futuras generaciones.
34Ved que no he trabajado para mí, sino para todos cuantos buscan la sabiduría.