Eclesiástico (Sirácide) 18
Santa Biblia Martín Nieto ›1El que vive eternamente creó todas las cosas a un tiempo.
2Sólo el Señor puede proclamarse justo.
3Dirige el universo con la palma de la mano, y todos cumplen sy voluntad; es rey universal y poderoso que separa lo santo de lo profano.
4A nadie concedió pregonar sus obras; ¿quién descubrirá sus grandezas?
5¿Quién podrá medir la fuerza de su majestad y contar sus misericordias?
6No se puede quitar ni añadir nada, ni es posible descubrir las maravillosas obras de Dios.
7Cuando el hombre termina, entonces está comenzando; cuando se detiene, queda desconcertado.
8¿Qué es el hombre y para qué sirve? ¿Cuál es su bien y cuál su mal?
9La duración de la vida del hombre, como mucho es de cien años;
10cual gota de agua del mar y grano de arena, así son sus pocos años en comparación de la eternidad.
11Por eso es tan paciente el Señor con ellos y derrama sobre ellos su misericordia.
12Él ve y sabe que su fin es desdichado; por eso multiplica sus perdones.
13La compasión del hombre se limita a su prójimo, la del Señor envuelve a todas sus criaturas; reprende, corrige, enseña y guía como un pastor su rebaño.
14Dichosos los que reciben su enseñanza y son diligentes buscando sus preceptos.
15Hijo, tus favores no los acompañes de reproches, ni tus obsequios de palabras amargas.
16¿Es que el rocío no templa el ardor del sol? Así una buena palabra es mejor que un regalo.
17Mira, ¿no vale más una palabra que un rico presente? Pues el hombre caritativo sabe unir las dos cosas.
18El insensato insulta groseramente, el don del envidioso consume los ojos. 19 Entérate antes de hablar, y cuídate antes de enfermar.
20Antes de juzgar examínate a ti mismo, y en la hora de la visita encontrarás perdón.
21Antes de caer enfermo humíllate, y cuando peques arrepiéntete.
22No dejes de cumplir a tiempo tus promesas, no esperes a hacerlo en la muerte.
23Antes de hacer una promesa piénsalo, no seas como hombre que tienta a Dios.
24Acuérdate de la cólera de los últimos días, del día de la venganza cuando Dios vuelva su rostro.
25Acuérdate del tiempo de penuria en los días de abundancia, de la pobreza y miseria en los días de riqueza.
26Como cambia el tiempo de la mañana a la tarde, así pasan veloces las cosas ante el Señor.
27El hombre sabio en todo anda prevenido, y en el día de la tentación se guarda de la caída.
28El hombre sensato conoce la sabiduría, y el que la ha encontrado la alaba.
29Los que escuchan sabias sentencias se hacen sabios, y derraman como lluvia proverbios oportunos.
30No te vayas tras tus pasiones, y refrena tus deseos.
31Si satisfaces todos tus deseos, serás la burla de tus enemigos.
32No te complazcas en una vida de placer, ni te dejes esclavizar por ella.
33No te empobrezcas banqueteando con dinero prestado cuando nada queda en tu bolsa.