Zacarías 11
Biblia del Peregrino (1993) ›1Abre tus puertas, Líbano, que el fuego se cebe en tus cedros.
2Gime, ciprés, que ha caído el cedro, han talado los árboles próceres; gemid, encinas de Basán, que ha caído la selva impenetrable.
3Oíd: gimen los pastores, porque han asolado sus pastos; oíd: rugen los leones, porque han asolado la espesura del Jordán.
4Así dice el Señor, mi Dios: Engorda las ovejas para la matanza:
5los compradores las matan impunemente; los vendedores dicen: ¡Bendito sea Dios!, me hago rico; los pastores no las escatiman.
6No volveré a perdonar a los habitantes del país oráculo del Señor; entregaré a cada uno en manos de su pastor y de su rey; cuando destruyan el país, no los libraré de sus manos.
7Entonces yo engordé las ovejas para la matanza, por cuenta de los tratantes. Tomé dos varas: a una la llamé Belleza, a la otra Concordia, y seguí engordando las ovejas.
8En un mes eliminé a los tres pastores: ya no los aguantaba, ni ellos a mí.
9Les dije: No quiero seguir pastoreando con vosotros. Si una se muere, que se muera; si una perece, que perezca; las que queden se comerán unas a otras.
10Tomé la vara Belleza y la rompí, en señal de que anulaba mi alianza con todas las naciones.
11Aquel día se anuló, y los tratantes que me vigilaban comprendieron que se trataba de una Palabra del Señor.
12Entonces les dije: Si os parece bien, pagadme el salario; si no, dejadlo. Ellos pesaron mi salario: treinta siclos.
13Y el Señor me dijo: Échalo en el cepillo. Yo tomé aquella valiosa suma en que me habían valorado y la eché en el cepillo.
14Después rompí la segunda vara, Concordia, en señal de que anulaba la hermandad de Judá e Israel.
15El Señor me ordenó: Procúrate los aperos de un pastor torpe.
16Porque yo pondré en el país un pastor que descuide a las extraviadas y no busque a las perdidas, que no cure a las heridas ni alimente a las sanas, que se coma las cebadas y les arranque las pezuñas.
17¡Ay del pastor torpe que abandona el rebaño! Un puñal contra su brazo, contra su ojo derecho: que se le paralice el brazo, que se le ciegue el ojo derecho.