Zacarías 10
Biblia del Peregrino (1993) ›1Implorad al Señor las lluvias tempranas y tardías, que el Señor envía los relámpagos y los aguaceros, da pan al hombre y hierba al campo.
2En cambio, los fetiches prometen en vano, los agoreros ven falsedades, cuentan sueños fantásticos, consuelan sin provecho. Por eso vagan perdidos como ovejas sin pastor.
3Contra los pastores se enciende mi cólera, tomaré cuentas a los machos cabríos. El Señor Todopoderoso cuidará de su rebaño la casa de Judá y hará de él su corcel real en la batalla.
4Ellos proveerán remates y estacas para las tiendas, ellos los arcos guerreros y los capitanes;
5todos juntos serán como soldados que pisan el lodo de la calle en la batalla; pelearán porque el Señor está con ellos, y los jinetes saldrán derrotados.
6Haré aguerrida a la Casa de Judá, daré la victoria a la Casa de José, los repatriaré, pues me dan lástima, y serán como si no los hubiera rechazado. Yo soy el Señor, su Dios, que les responde.
7Efraín será como un soldado, se sentirá alegre, como si hubiera bebido; sus hijos al verlo se alegrarán, se sentirán gozosos con el Señor.
8Silbaré para reunirlos, pues los redimí, y serán tan numerosos como antes.
9Si los dispersé por varias naciones, allá lejos criarán hijos, se acordarán de mí y volverán.
10Los repatriaré desde Egipto, los reuniré en Asiria, los conduciré a Galaad y al Líbano y no les quedará sitio.
11Entonces atravesarán un mar hostil: golpearé el mar agitado y se secará el fondo del Nilo. Será abatido el orgullo de Asiria y arrancado el cetro de Egipto;
12con la fuerza del Señor avanzarán en su nombre oráculo del Señor.