Sofonías 3
Biblia del Peregrino (1993) ›1¡Ay de la ciudad rebelde, manchada y opresora!
2No obedeció ni escarmentó, no confiaba en el Señor ni acudía a su Dios;
3sus príncipes en ella eran leones rugiendo; sus jueces, lobos a la tarde, sin comer desde la mañana;
4sus profetas, unos fanfarrones, hombres desleales; sus sacerdotes profanaban lo sacro, violentaban la ley.
5En ella está el Señor justo, que no comete injusticia; cada mañana dicta sentencia, al alba sin falta; pero el criminal no reconoce su culpa.
6Aniquilé naciones, derruí sus almenas, llené de escombros sus calles para que nadie transitara, arrasé sus ciudades para que nadie las habitase,
7pensando: Quizá escarmiente y me tema, y no perezca su morada cuando yo le tome cuentas; pero ellos madrugaban para pervertir sus acciones.
8Por eso, esperen oráculo del Señor a que yo me levante a acusar, porque yo suelo reunir a los pueblos, juntar a los reyes, para derramar sobre ellos mi furor, el incendio de mi ira; en el fuego de mi celo se consumirá la tierra entera.
9Entonces purificaré los labios de los pueblos para que invoquen todos el Nombre del Señor y le sirvan de común acuerdo;
10desde allende los ríos de Etiopía, de la dispersión, los que me rezan me traerán ofrendas.
11Aquel día no tendrás que avergonzarte de las acciones con que me ofendiste, porque extirparé tus soberbias bravatas y no volverás a insolentarte en mi Monte Santo.
12Dejaré en ti un pueblo pobre y humilde,
13un resto de Israel que se acogerá al Señor, que no cometerá crímenes ni dirá mentiras ni tendrá en la boca una lengua embustera. Pastarán y se tenderán sin que nadie los espante.
14¡Grita, ciudad de Sión; lanza vítores, Israel; festéjalo exultante, Jerusalén capital!
15Que el Señor ha expulsado a los tiranos, ha echado a tus enemigos; el Señor dentro de ti es el rey de Israel y ya no temerás nada malo.
16Aquel día dirán a Jerusalén: No temas, Sión, no te acobardes;
17el Señor, tu Dios, es dentro de ti un soldado victorioso que goza y se alegra contigo, renovando su amor, se llena de júbilo por ti,
18como en día de fiesta. Apartaré de ti la desgracia y el oprobio que pesa sobre ti;
19entonces yo mismo trataré con tus opresores, salvaré a los inválidos, reuniré a los dispersos, les daré fama y renombre en la tierra donde ahora los desprecian.
20Entonces os traeré, y cuando os haya reunido, os daré fama y renombre en todos los pueblos del mundo, cambiando vuestra suerte ante sus propios ojos lo ha dicho el Señor.