Salmos 42
Biblia del Peregrino (1993) ›1Al director de coro. Maskil. De los hijos de Coré.
2Como ansía la cierva corrientes de agua, así mi alma te ansía, oh Dios.
3Mi alma está sedienta de Dios, del Dios vivo: ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?
4Lágrimas son mi pan noche y día, mientras me repiten todo el día: ¿Dónde está tu Dios?
5Recordándolo me desahogo conmigo: cómo pasaba al recinto y avanzaba hasta la casa de Dios, entre gritos de júbilo y acción de gracias, en el bullicio festivo.
6¿Por qué te acongojas, alma mía, por qué estás gimiendo? Espera en Dios, que aún le darás gracias: Salvación de mi rostro, Dios mío.
7Cuando mi alma se acongoja, entonces me acuerdo de ti, desde la zona del Jordán y el Hermón y el Monte Menor.
8Una sima grita a otra sima con voz de cascadas: tus rompientes y tus olas me han arrollado.
9De día el Señor enviará su lealtad, de noche estaré con su canto: súplica al Dios de mi vida.
10Le diré a Dios: ¡Peña mía! ¿por qué me olvidas? ¿por qué voy andando sombrío, hostigado por el enemigo?
11Del quebranto de mis huesos se burlan mis adversarios; todo el día me repiten: ¿Dónde está tu Dios?
12¿Por qué te acongojas, alma mía, por qué estás gimiendo? Espera en Dios, que aún le darás gracias: Salvación de mi rostro, Dios mío.