Salmos 41
Biblia del Peregrino (1993) ›1Al director de coro. Salmo de David.
2Dichoso el que cuida del desvalido: el día aciago lo pondrá a salvo el Señor.
3El Señor lo guardará y conservará en vida, y será dichoso en la tierra no lo entregará a la saña de sus enemigos.
4El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor, volcará la camilla de su enfermedad.
5Yo dije: Señor, ten piedad, sana mi vida, que he pecado contra ti.
6Mis enemigos dicen maldades de mí: ¿Cuándo morirá y se acabará su apellido?
7El que entra a visitarme dice mentiras, se guarda la maldad, sale a la calle y lo comenta.
8Mis adversarios se reúnen a murmurar de mí, hacen cálculos siniestros:
9Ha contraído un mal sin remedio; el que se ha acostado no se levantará.
10Incluso mi amigo, de quien yo me fiaba, y compartía mi pan sobresale en traicionarme.
11Tú, Señor, ten piedad y ponme en pie para que les dé su merecido.
12En esto conozco que me quieres: que mi enemigo no cantará victoria.
13Tú me has conservado mi integridad, me establecerás en tu presencia para siempre.Bendito sea el Señor Dios de Israel desde siempre y por siempre. Amén, amén.