Romanos 3
Biblia del Peregrino (1993) ›1Entonces, ¿qué ventaja lleva el judío o para qué sirve la circuncisión?
2Muy grande y en todos los aspectos. Primero, que le han encomendado los oráculos de Dios.
3Entonces, ¿qué pasa si algunos fueron infieles? ¿Anula su infidelidad la fidelidad de Dios?
4¡De ningún modo! Dios se mostrará fiel aunque todos los hombres sean falsos. Como está escrito: En la sentencia tendrás razón, del juicio saldrás inocente.
5Pero si nuestra culpa comprueba la inocencia de Dios, ¿qué diremos? hablo en lógica humana : ¿Que Dios es injusto al aplicar la pena?
6¡De ningún modo! Pues si no, ¿cómo podrá Dios juzgar al mundo?
7Pero si mi falsedad exalta la fidelidad de Dios, a gloria suya, ¿por qué encima me condena como pecador?
8Hagamos el mal para que resulte el bien es lo que algunos me atribuyen calumniosamente; ellos se llevarán su justa condena .
9En conclusión, ¿llevamos ventaja los judíos? No en todo. Ya hemos dejado asentado que todos, judíos y griegos, están sometidos al pecado.
10Como está escrito: No hay uno honrado
11ni uno sensato que busque a Dios, no hay uno que busque el bien.
12Todos se han extraviado y pervertido, no hay quien haga el bien, ni uno solo.
13Su garganta es tumba abierta: mienten con sus lenguas, sus labios esconden veneno de áspides,
14su boca está llena de maldiciones hirientes.
15Sus pies corren para derramar sangre,
16sus caminos están sembrados de ruina y destrucción.
17No conocen la ruta de la paz
18ni tienen el temor de Dios.
19Ahora bien, las cláusulas de la ley se dirigen a los súbditos de la ley; y así a todos se les tapa la boca y el mundo entero queda sometido al juicio de Dios.
20Por eso nadie será justificado ante Dios por haber cumplido la ley, pues la ley da sólo conciencia del pecado.
21Pero ahora, prescindiendo de la ley, aunque atestiguada por la ley y los profetas, se revela esa justicia de Dios que salva
22por la fe en Jesucristo; válida sin distinción para cuantos creen.
23Todos han pecado y están privados de la presencia de Dios.
24Pero son absueltos sin merecerlo, generosamente, por el rescate que Jesucristo entregó.
25Dios lo destinó a ser con su sangre instrumento de expiación para los que creen. Dios mostraba así su justicia cuando pacientemente pasaba por alto los pecados de antaño,
26y demuestra su justicia en el presente siendo justo y haciendo justos a los que creen en Jesús.
27¿Dónde, pues, queda el orgullo? Queda excluido. ¿Por qué ley?, ¿de las obras? Nada de eso, por la ley de la fe.
28Pues razonamos que el hombre es justificado por la fe, independientemente de las obras de la ley.
29¿Acaso Dios es sólo de los judíos? ¿No lo es también de los paganos? Cierto, también de los paganos;
30ya que Dios es único y justifica a los circuncisos y a los incircuncisos por la fe.
31¿Significa eso que con la fe invalidamos la ley? ¡De ningún modo! Antes bien, la confirmamos.