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Romanos 2

Biblia del Peregrino (1993)

1Por tanto no tienes excusa, tú que juzgas, seas quien seas; pues al juzgar al otro, tú te condenas; ya que tú que juzgas cometes lo mismo.

2Sabemos que la sentencia de Dios contra los que así obran es justa.

3Y tú, que juzgas a los que obran así y haces lo mismo, ¿piensas rehuir la sentencia de Dios?

4¿O desprecias su tesoro de bondad, su paciencia y aguante, olvidando que su bondad quiere conducirte al arrepentimiento?

5Con tu contumacia y tu corazón impenitente te acumulas cólera para el día de la cólera, cuando se pronunciará la justa sentencia de Dios,

6que pagará a cada uno según sus obras:

7A los que buscan gloria, honor e inmortalidad perseverando en las buenas obras, vida eterna.

8A los que por egoísmo desobedecen a la verdad y obedecen a la injusticia, ira y cólera.

9Habrá angustia y tribulación para todo el que obre mal primero para el judío, después para el griego .

10Habrá gloria y honor para todo el que obre bien primero para el judío, después para el griego .

11Que Dios no es parcial.

12Los que pecaron sin tener la ley, sin la ley perecerán; los que pecaron bajo la ley, según la ley serán juzgados.

13Pues Dios no absuelve a los que escuchan la ley, sino a los que la cumplen.

14Cuando paganos, que no tienen ley, cumplen espontáneamente lo que exige la ley, no teniendo ley, ellos son su ley,

15ya que muestran llevar la exigencia de la ley grabada en el corazón. La conciencia aporta su testimonio y los razonamientos dialogan acusando o defendiendo;

16en vistas al día en que, de acuerdo con mi Buena Noticia y por medio de Jesucristo, Dios juzgará lo oculto del hombre.

17Tú, que te llamas judío, te apoyas en la ley, te glorías de Dios,

18conoces su voluntad; instruido por la ley aprecias lo que es mejor,

19estás convencido de ser guía de ciegos, luz de los que están a oscuras,

20maestro de necios, instructor de ignorantes, y que posees en la ley la suma del conocimiento de la verdad;

21tú, que enseñas a otros, ¿no te enseñas a ti? Tú, que predicas que no se robe, ¿robas?

22Tú, que prohíbes el adulterio, ¿lo cometes? Tú, que aborreces los ídolos, ¿saqueas sus templos?

23Pones tu orgullo en la ley, ¿y deshonras a Dios quebrantando la ley?

24Pues está escrito: Por vuestra culpa blasfeman los paganos el nombre de Dios.

25La circuncisión aprovecha si cumples la ley; si la quebrantas, tu circuncisión te deja incircunciso.

26En cambio, si los incircuncisos guardan los preceptos de la ley, ¿no contarán como circuncisos aunque no lo estén?

27Uno físicamente incircunciso que cumpla la ley te juzgará a ti que, con tu código y tu circuncisión, quebrantas la ley.

28Ser judío no consiste en señales visibles; la circuncisión no consiste en una señal en la carne.

29Ser judío es condición interna: la circuncisión es del corazón, de Espíritu, y no de letra. Ése es el que recibe la alabanza de Dios y no de los hombres.

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